La ola de calor y la sequía tienen un impacto directo sobre los cultivos que se achicharran bajo los rayos del sol, pero tiene una consecuencia menos visible, pero más perdurable, la amenaza de que otra vez el entore (cruza de toro y vaca) falle.

El peligro de que la cría vacuna sufra otro golpe que se traduzca en una mediocre producción de terneros crece a medida que pasan los días sin lluvias. Y si eso se concretara, para la industria frigorífica uruguaya será un gran desafío porque prolongará un año más una situación de reducido abastecimiento y por lo tanto de exceso en la capacidad instalada.

Los productores apostaron a producir más terneros, pagaron más por los reproductores, hicieron verdeos y cuidaron en general la alimentación en los rodeos. Retuvieron más vacas. Pero eso todavía no asegura que se concrete una mayor producción cuando el verano viene seco.

“Se viene complicando, en el norte los ganados ya estaban servidos, pero en el sur, y en los campos más estivales, los ganados se demoraron y las vacas quedaron en anestro superficial y esto les compromete las condiciones para preñarse”, dijo el veterinario Santiago Bordaberry. En otras palabras, en las zonas donde las vacas no entraron en celo en diciembre, definitivamente no entrarán en celo.

“La gente que no hizo destete precoz lo va a sentir”, agregó. Una vez más, los que no hicieron esa práctica de manejo que anticipa el ingreso en celo se verán perjudicados, opinó Bordaberry.

Los productores vienen reduciendo la faena de hembras, en el intento por producir más terneros. “Es posible que el entore actual supere en algo al del año pasado”, opinó Bordaberry.

Efectivamente, la faena de hembras en 2011 bajó en 222.000 animales y explicó todo el descenso en la faena de vacunos (193 mil vacunos menos que en 2010). También bajó la cantidad de terneros y toros faenados. La apuesta a la cría fue clara. También la apuesta a faenar novillos más jóvenes, que aumentaron su ingreso en los frigoríficos respecto a 2010.

Pero los criadores a la vez enfrentan las restricciones en la disponibilidad de vaquillonas, derivada de las limitaciones generadas por sequías anteriores. Hay justamente 230.000 vaquillonas menos en el stock de 2011 respecto al de 2010. Por lo tanto, la cantidad de vacas entoradas este año no cambiará en cifras significativas. El entore actual sólo puede cambiar la oferta de terneros por resultar en una mayor tasa de destete. La cantidad de vientres entorados se mantendrá en 3,5 millones de vacas.

Cuando la primavera venía con viento a favor, podía suponerse una tasa de destete de 70% que llevara a una recuperación interesante en la producción de terneros.  Podía aspirarse, si enero hubiese traído apenas una lluvia relevante por quincena, a una producción cercana a los 2,7 millones de terneros.

Pero la primera quincena se irá con nada más que lloviznas en las principales zonas criadoras, algunas sumarán tres semanas de calores tórridos y ausencia de aguas. Y no aparecen lluvias significativas por ahora en los pronósticos de la segunda quincena.

La consecuencia de un enero seco es el pasto achicharrado, la presión por vender vientres, la baja de precios, una situación cada vez más frecuente y que prolonga el problema de los frigoríficos: conseguir ganado suficiente.

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Si el entore es apenas normal –hay muchos productores que están haciendo destete precoz y aportando raciones para amortiguar el efecto sequía–, la producción de terneros se ubicará en 2,5 millones. Eso empezará a generar tensiones. La faena seguirá muy cerca de los dos millones, ahora hasta el año 2015. La mortandad y algo que se exporte en pie mantendrán alejado el ingreso de vacunos a frigoríficos de la meta de tres millones que la industria tiene.

Un panorama complejo para un sector que precisa rápidamente usar mejor la capacidad instalada y mandar una señal de contención de costos a los accionistas o inversores.
Pero además un nuevo año de restricción en la disponibilidad de terneros generará movimientos de precios en el mercado de reposición.

La segunda quincena de enero puede generar una corriente vendedora en esas categorías que tienen un mes de pausa en la comercialización vinculada a la vacunación anti aftosa. Pero si luego llueve los precios de la reposición se dispararán por la escasez presente y futura. Por lo tanto el mercado podría atravesar tres fases, una vendedora desde ahora al 1º de febrero, otra con un mercado expectante mientras dura la vacunación y luego una zafra en otoño que podrá empezar a tomar como variable la escasez futura de la categoría terneros y ser alcista si se normalizan las lluvias. La oferta de terneros ya será algo escasa.

Retrospectivamente, la sucesión de veranos adversos llama la atención. La peor sequía reciente fue la del verano 2008/09, que bajó una producción que venía de superar por tres años los 2,6 millones a solo 2,3 millones de terneros a mediados de 2010. Luego vino un año favorable en lluvias y la producción de terneros a mediados de 2011 fue de 2,6 millones.

Para este otoño cabe esperar una producción de 2,35 millones de terneros, fruto del entore pasado y todavía hay posibilidades de que al próximo otoño lleguen 2,5 o 2,6 millones de terneros. Pero ahora todo depende de las lluvias que lleguen en las próximas semanas.

La escasez de ganado se puede prolongar así hasta 2015. Porque –afortunadamente– aún con los problemas que pueda generar la crisis europea, la demanda por la carne uruguaya seguirá presente. Los consumidores locales y externos van a querer comprar más carne de la que habrá disponible.

Buenas señales. Las restricciones en la oferta de vacunos se hacen sentir en el volumen exportado. Viene bajando desde 2006, cuando superó las 500.000 toneladas. El año pasado las ventas totalizaron 337.000 toneladas, 8% menos que en 2011. Pero aún así, la carne se mantuvo como el principal rubro de exportación y generó 18% más en facturación, a través de un precio récord por tonelada exportada. Un negocio de US$ 1.333 millones.

La misma situación para la carne ovina, que tuvo una baja de 12% en volumen pero un aumento de 7% en las divisas generadas. El precio promedio por tonelada exportada para la carne vacuna fue US$ 3.959 y para la carne ovina US$ 4.870. Una mejora de 28% en el precio de la carne vacuna y de 21% en el de la carne ovina.

Puede argumentarse que ese mejor precio que viene consiguiendo como tendencia la proteína uruguaya en el exterior podría no mantenerse. Pero también puede sostenerse que la suba del precio de exportación de la carne vacuna uruguaya es una tendencia de largo plazo y que –al menos en el primer trimestre– las dificultades de Paraguay serán una ayuda para evitar que los precios caigan en el primer semestre, tal vez el más riesgoso.


Europa, Rusia, Chile y Brasil seguirán como mercados y se sumará Estados Unidos, que ya empezó una recuperación en su nivel de compras que se hará más consistente a lo largo de este año.

En 2011 las ventas con este destino repuntaron, luego de cinco años de descenso. Aunque el repunte fue leve en volumen (7%) fue de 30% en facturación por la mejora en el precio y será un motor adicional a los grandes compradores. Lo mismo puede decirse de Israel, que es un comprador habitual pero que aumentó sus compras este año en 31% y llegó al mayor volumen desde 2003.

 


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Ciertamente exportar a Europa por fuera de cuota será difícil. Las ventas hacia la Unión Europea bajaron 15% en 2011, aunque la facturación aumentó.

La ecuación de oferta restringida y demanda activa volverá a ratificarse en 2012 y si la sequía no afloja, será el patrón de funcionamiento ganadero hasta 2015.

La Niña está a punto de prolongar por un año más la situación de escasez de materia prima de las plantas frigoríficas y vuelve a desafiar los intentos por mejorar la tasa de destete del rodeo vacuno uruguayo.

Los ovinos ratifican sus ventajas. En el comienzo de los remates de esta semana la lana demostró que la poca oferta es el factor determinante del mercado. Los precios subieron en forma nítida. El precio de la carne ovina ha ajustado a la baja una vez que pasaron las fiestas de fin de año, pero se sostiene casi US$1.000 por tonelada por encima de las cotizaciones del novillo. El promedio de las últimas cuatro semanas está en US$4.700, y aunque las dos últimas semanas promedió US$4.200, los precios parecen cerca de un piso determinado por la escasa oferta.

La firmeza de la lana realzará las virtudes del rubro en momentos de sequía, lo que permite armar un buen portafolio de rubros. En épocas de cambio climático y con tres veranos complicados de cuatro, son una opción que vuelve a demostrar su vigencia.

La Niña cede.
La Niña empieza a ceder. Al menos eso es lo que anunciaron los servicios meteorológicos australianos, que indicaron que la última semana de diciembre podría haber marcado el momento de máximo enfriamiento del Pacífico.

 

Aún cuando La Niña empiece a ceder, para la ganadería el factor clave será la ocurrencia de lluvias en el otoño que permitan generar forraje previo al invierno. Un enero seco es en cierta forma previsible, pero la persistencia de la escasez de lluvias cuando baja la temperatura tendría consecuencias realmente graves para la ganadería y la lechería.

 

“Los modelos revisados por el Bureau de Meteorología de Australia (BMA) muestran que La Niña habría alcanzado su momento pico o estaría cerca de este”, informó el BMA este martes.