Desde su fundación en septiembre de 1960, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha sido uno de los actores clave en el comportamiento del precio del crudo en el mundo. Su estructura de cartel conformada por 12 de los principales produtores le permite llegar a concertar entre sus miembros estrategias para contraer o expandir la oferta del recurso, lo cual repercute en su valorización.

Es por esto que su papel toma relevancia en el contexto actual de la caída del precio del petróleo, el cual se ha desvalorizado alrededor de 20% durante los últimos dos meses. De manera que el mercado está expectante ante la reunión que la OPEP tendrá en noviembre ya que tal vez será este el momento en que se podrá revertir la tendencia bajista de la cotización del hidrocarburo.

Camilo Pérez, analista de Banco de Bogotá, advierte que “actualmente la OPEP se encuentra muy polarizada por discordias en la fijación y en la efectiva implementación del precio del crudo de algunos de sus miembros. De manera que no hay garantía de que en la próxima reunión se pueda llegar a un consenso. Además, todavía no es claro hasta qué nivel podrá caer la cotización para que estas naciones reaccionen activamente”.

Analizando el estado del sector, el informe de octubre realizado por la OPEP muestra que la previsión de consumo de petróleo se mantiene en 91,19 millones de barriles diarios, y según el organismo, este fenómeno se explica por el equilibrio entre la mejora de la economía en Estados Unidos y el estancamiento en la Unión Europea y Japón.

No obstante el reporte advierte que los países que no hacen parte de esta organización han mostrado un aumento en la oferta, lo cual es notorio en el caso de Estados Unidos, Brasil y Canadá.

Analizando el estado del sector, el informe de octubre realizado por la OPEP muestra que la previsión de consumo de petróleo se mantiene en 91,19 millones de barriles diarios.

Frente a esto Esteban González, analista de Alianza Valores, opinó que “ el incremento de la producción de Estados Unidos explica en parte la caída del precio del petróleo, ya que el incremento de su oferta en el escenario actual en el que la demanda mundial es constante provoca su desvalorización. Por lo que a pesar de que la OPEP hace algunos meses implementó una estrategia para elevar los precios, la desaceleración de la economía mundial y la aceleración estadounidense no han permitido que el cartel pueda intervenir eficientemente”.

También hay que considerar que EE.UU. está migrando hacia otros tipos de energéticos, pues está intensificando la extracción del shalle oil (petróleo de esquito). Este recurso se obtiene por medio de técnicas hidráulicas especializadas para el rompimiento de rocas sedimentarias. Esto podría acelerar la autosuficiencia de EE.UU. y en consecuencia, sus importaciones petroleras podrían reducirse.

Es un factor a considerar para Colombia ya que, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en agosto el 25% de las exportaciones locales se dirigieron a Estados Unidos, y de ese porcentaje, alrededor del 70% fueron productos de combustibles y de industrias extractivas.

Es por esto que el analista de Alianza Valores, expresó que “la autosuficiencia energética de Estados Unidos puede llegar a impactar negativamente las exportaciones en el sector de minería y energía. Aunque es posible que la misma recuperación de esta potencia pueda aumentar los envíos de productos industriales, de manera que los efectos se podrían compensar”.