Punta del Este. Los uruguayos que pagan su comida en un restaurante con tarjeta u otro instrumento de dinero electrónico gozan de un descuento de nueve puntos de Impuesto al Valor Agregado (IVA) en su cuenta.

En tanto, como parte del paquete de beneficios que los visitantes extranjeros tienen en el país –y que el gobierno está tratando de difundir para ayudar a la captación de este público–, los turistas de fuera de fronteras que llegan a Uruguay y que abonan con plásticos emitidos en el exterior tienen la devolución total de IVA, tanto en servicios gastronómicos como a la hora de pagar su alojamiento.

Sin embargo, la popularización de estos medios de pago, a impulso de los descuentos diseñados por el gobierno y de promociones que llevan adelante diferentes bancos, generó un efecto indeseado, dicen los empresarios hoteleros y gastronómicos: la pérdida de rentabilidad, fruto de los aranceles que deben pagar a los diferentes sellos emisores de tarjetas.

Los empresarios celebran la adopción de los plásticos como medio de pago –entre otros beneficios, al prácticamente eliminar el efectivo en caja reduce la posibilidad de ser víctimas de un robo, dicen–, pero entienden también que sus sectores padecen los aranceles que deben pagar a las tarjetas por cada operación realizada. Piden que, dada la mayor facturación que los sellos están teniendo en estos rubros, se exijan aranceles más bajos.

El presidente de la Corporación Gastronómica de Punta del Este, Leandro Quiroga, manifestó que los sellos han desoído este pedido pese a que "han subido por lo menos 50% su facturación" en esta industria en los últimos años. De acuerdo a Quiroga, el volumen de venta con tarjeta supera el 90% en los restaurantes esteños.

"Es un tema a resolver, seguramente en el correr de este año", indicó Quiroga, quien resaltó que es "necesario" realizar un ajuste en estos aranceles. Su gremial propone llegar a 3% fijo para las compras con tarjeta de crédito y 1% para el débito.

Si bien reclaman esta baja desde que empezó a popularizarse el pago con tarjetas –uno de los efectos buscados de la ley de inclusión financiera–, durante la temporada de verano este fenómeno se agudiza.

Según el último reporte informativo del Sistema de Pagos Minorista del Banco Central, durante el primer semestre de 2015 tanto las operaciones como los montos transados con tarjetas de débito crecieron más de 50% frente al segundo semestre de 2014. Durante los primeros seis meses de 2015, el monto de compras con débito ascendió a US$ 779 millones (entre plásticos emitidos en el país y fuera de él).

Por el lado del crédito, en tanto, en el mismo período su monto llegó a US$ 2.165 millones.

Las gremiales turísticas han tenido "infinidad de reuniones" por este tema con las autoridades, indicó el presidente de la Asociación de Restaurantes y Hoteles del Uruguay, Juan Martínez, quien sostuvo que mientras que en el Ministerio de Turismo "han sido muy receptivos al entender el problema", en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no han tenido esa "suerte".

"Creemos que no corresponde, máxime cuando a medida que aumentan las transacciones y los volúmenes los emisores de tarjetas también están teniendo más rentabilidad", dijo. "Por un lado promovemos el uso de tarjetas y por otro lado nos castigan", añadió.

En tanto, Quiroga comentó que el gobierno sostiene que se trata de un acuerdo entre las tarjetas y los empresarios, "lo cual no es totalmente cierto, porque hay todo un sistema nuevo de bancarización por parte del Estado que ha generado este aumento del uso de las tarjetas".

En el MEF, en tanto, señalaron que los sellos no adoptarían un esquema de rebaja de aranceles diferenciado en función de los sectores.