Santiago. La mina Collahuasi en Chile, el tercer más grande yacimiento mundial de cobre, retomaba sus actividades normales el sábado, luego de que un grupo de trabajadores depuso el paro que inició durante las primeras horas del día y que no tuvo mayor impactó en la producción.

Unos 500 operarios de dos turnos del sábado protestaron por el pago de un bono que resultó menor al monto pactado con la empresa, según el sindicato, pero que la compañía se ha comprometido a revisar.

"Collahuasi informa que, tras conversaciones con dirigentes de su Sindicato de Trabajadores, se llegó a un acuerdo respecto de la aplicación del bono de producción estipulado en el contrato colectivo del 2010", dijo Collahuasi en un comunicado.

De acuerdo con la compañía, la paralización, que consideró ilegal, "no afectó mayormente a la producción de cobre". La producción de Collahuasi representa el 3% de la oferta mundial de ese metal.

La compañía precisó además que, tras el acuerdo, "las operaciones han sido totalmente normalizadas".

Por su parte, los trabajadores se preparaban para retornar a las faenas.

"Ya empezamos a regresar a las labores, y creo que mañana (domingo) ya vamos a estar al 100 por ciento", dijo a Reuters el dirigente sindical Víctor Cubillos.

Los operarios habían ocupado tanto un sector del yacimiento como la principal vía de acceso a la mina, impidiendo el paso de vehículos con trabajadores tercerizados.

Manuel Muñoz, presidente del sindicato, dijo más temprano el sábado que si bien la producción de la mina no se detuvo, sí se afectaron algunos procesos.

Collahuasi, controlada por Anglo American y Xstrata, espera producir unas 500.000 toneladas de cobre en 2011, en un año marcado por movilizaciones, accidentes laborales e interrupciones en la industria, lo que ha dado apoyo al precio del metal rojo.

La empresa tiene uno 1.500 trabajadores sindicalizados.

El año pasado, la minera fue golpeada por un extenso paro laboral en medio de la discusión de su contrato colectivo, al que se sumó en diciembre un accidente en su puerto de exportación que la obligó a declarar fuerza mayor y despachar por meses desde otros terminales, hasta mediados de este año.

Tras la huelga del 2010, la relación entre el sindicato de trabajadores y la compañía se ha mantenido tensa. Actualmente el gremio está en proceso de elegir a su nueva directiva.