La última semana de febrero ha sido una semana mixta para las materias primas, según un informe de la entidad especializada en inversión y trading online, Saxo Bank.

Esto porque los mercados continuaron la estela de una nueva inyección de dinero barato por parte del Banco Central Europeo (BCE), de los comentarios optimistas en torno a las previsiones económicas que brindadas por el presidente de la Reserva Federal y de las constantes tensiones geopolíticas.

En tanto, los mercados de valores subieron nuevamente, dado que el S&P 500 alcanzó su máximo desde 2008 mientras que el Nasdaq 100, con una fuerte dependencia en los valores tecnológicos, tocó su nivel más alto desde el 2000.

Los operadores de materias primas van a seguir muy de cerca las elecciones de Rusia e Irán, así como el congreso nacional chino que sentará las bases para un nuevo liderazgo, las siete reuniones programadas de bancos centrales y los datos del nivel de empleo en los Estados Unidos.

Además, si se mantiene el último repunte al por menor de la gasolina en los Estados Unidos, no hay que descartar un anuncio en próximas fechas sobre el desbloqueo de reservas estratégicas. 

La semana pasada, el índice DJ-UBS registró una caída del 1%, ya que las subidas experimentadas por varios commodities del sector agrícola, y la evolución ya comentada del precio de la gasolina, quedaron compensadas por las correcciones de los componentes más significativos del índice como el crudo y el oro.

Mientras tanto, el dólar cerró al alza luego de que el BCE inyectara 530.000 millones de euros (US$699.775 millones) considerando que, durante un tiempo, ningún otro banco central inducirá un semejante dinero.

Controversias en los inversores. El vagón alcista en el que viaja la plata casi sale de la estación el pasado miércoles, cuando múltiples señales técnicas al alza desencadenaron un sólido repunte tras la ruptura en 35,70.

La ruptura vio cómo los inversores acumulaban al tiempo que, mucho antes, se había alcanzado y roto un objetivo a corto plazo en 37,30.

Luego continuó el jueves, cuando el presidente de la Fed, Ben Bernanke, sembró la incertidumbre en el mercado, que cayó un 9% en solo dos horas, ante la negativa de aplicar nuevas medidas de relajación cuantitativa.

La venta masiva se intensificó, ya que muchas posiciones largas tácticas a corto plazo se iniciaron en las 24 horas anteriores, y esto motivó a que muchos inversores se rompieran la cabeza pensando sobre qué cimientos se había construido el repunte, más allá de los técnicos.

Sin embargo, sobre una base relativa respecto del oro, la plata continúa ofreciendo un buen rendimiento.

El precio de una onza de oro bajó hasta ubicarse en las 48,5 onzas de plata, luego de haber negociado en un rango entre las 50 y las 55 onzas durante los últimos cinco meses.

Una vez más, la feroz venta masiva ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la plata, ya que su nivel de liquidez es relativamente baje, sobre todo en épocas de adversidad.

La tendencia alcista desde la bajada de diciembre se mantiene sin variaciones y en caso de cerrar por encima de 35,70 desaparecerá parte del nerviosismo que ha salido a flote. 

Corrección del oro al no lograr romper en 1.800. Al igual de lo ocurrido con los inversores en la plata, los comentarios en el tono optimista de Bernanke, que ha dado lugar a la revisión de las previsiones acerca del mantenimiento de las tasas de interés bajas hasta 2014, también encontraron desprevenidos a los inversores en oro.

Estas perspectivas por parte de la Fed con fecha 25 de enero ha desencadenado un cambio alcista que llevó al oro a situarse por encima de 1.700 y que sirvió para que los gestores monetarios comenzaran a sumarse lentamente.

Al igual que en el caso de la plata, la caída de +100 dólares, que representa la mayor pérdida porcentual desde 2008, ha impactado en la confianza de los inversores, descreídos de un 2012 próspero para los metales preciosos.

Puede preverse cierta consolidación en estos tiempos, ya que el riesgo a corto plazo apunta a una revisión de la media móvil de 200 días, que actualmente se sitúa en 1.676 en el oro spot.

Todas las posiciones nuevas introducidas en el último mes han hecho agua, y esto representa el mayor riesgo a corto plazo para los precios, pues si se intensifica la debilidad podría desencadenarse una liquidación complementaria de posiciones largas. 

El lado positivo es que las inversiones en productos negociados aumentaron hasta alcanzar un volumen record de 2.404 toneladas métricas, con arreglo a Bloomberg, lo que apunta a que los inversores a largo plazo y al por menor no abandonaron el idilio que mantienen con el oro.

Habrá que ver si los fondos de cobertura y otros grandes inversores tácticos se dejaron ganar por este movimiento. 

Otro factor que podría contribuir a que los precios cuenten con soporte sería el resurgimiento de la demanda física, que sirvió para amortiguar ventas masivas anteriores, y que ha estado en gran parte ausente durante el último repunte.

El crudo alcanza niveles de 2008. Los inversores comenzaron la semana recogiendo beneficios luego de que el petróleo hiciera gala de su mejor rendimiento mensual desde febrero de 2011.

El temor a posibles interrupciones en el suministro, la fuerte demanda que mantienen las economías emergentes y la especulación financiera, mantuvieron durante las últimas dos semanas el precio del crudo Brent por encima de los US$120 por barril.

El jueves pasado se pudo comprobar hasta qué punto llega el miedo, cuando Irán anunció la explosión de un oleoducto en Arabia Saudta y luego llegó la desmentida, generando un repunte del 5% hasta 128,40, el máximo desde agosto de 2008.

En el caso de que las intensiones iraníes sea elevar más aún los precios y compensar así las pérdidas de las exportaciones, no hay dudas de que sacaría provecho de un mayor nerviosismo. 

La ya comentada obtención de beneficios con antelación al nuevo repunte también se fundamentó en un mayor interés ante el posible impacto económico de precios del crudo todavía más altos.

En los EE.UU., los políticos señalan con mayor claridad su deseo de desbloquear las reservas estratégicas, tras el repunte del 16,5% de los precios al por menor de la gasolina observados desde mediados de diciembre.

En la actualidad, el precio promedio se sitúa en US$3,74 por galón, el máximo registrado en esta parte del año, y con el cambio hacia mezclas de verano más caras en marzo y en abril, los conductores estadounidenses podrían enfrentarse a precios récord para el verano, cuando arranque la campaña para las elecciones presidenciales en los EE.UU.

¿Oportunidad de oro para el crudo? Los gestores monetarios continuaron incrementado sus especulativas posiciones largas durante la semana pasada.

La posición larga especulativa y combinada del crudo tipo Brent y WTI se aproxima a los 450 millones de barriles y el riesgo de corrección drástica, similar a la que sacudió al oro y a la plata, se ha agudizado.

No obstante, tendrá que producirse un cambio en la percepción del riesgo asociado a la situación que rodea a Irán antes de que ocurra algo así.

Es probable que los inversores logren capear una corrección hasta 119 sin reducir su exposición, mientras que una corrección más profunda podría ser la derrota.

Para esta semana, prevemos que el crudo Brent se mantenga en el rango establecido, una banda entre 119 y 121, que ofrecerá soporte mientras que el nivel de 128 marcará la resistencia.