“Conocimos un proyecto donde un grupo de discapacitados soñaron en producir seda… ahora trabajan con esa, desde la siembra de la morera hasta la elaboración del manual de hilo de seda. Quisimos juntar los sueños, hacernos amigos y compartir experiencias… Esta prenda simboliza esa amistad y esos sueños compartidos”. No es común encontrar en un catálogo de ropa las anécdotas que inspiraron su confección. Ese es uno de los valores agregados que hacen la diferencia en estos tejidos, mostrar la integración que se vive al interior de la empresa y que busca ser transmitida a través de cada una de las prendas.

Paqocha está integrada por Belén Pérez, los esposos Felipe Segovia y Lorena Pérez junto a 122 mujeres de la Sierra Norte del Ecuador que se abren paso en el mercado internacional con la confección de prendas tejidas con lana de alpaca que se venden en Inglaterra, Suecia, Francia y el resto de Europa.

En cada una de sus prendas la empresa busca promover experiencias, anécdotas, relatos como el que una señora un día apareció que había tejido hace 30 años y ya no recordaba cómo lo había logrado… pero entre socios y tejedoras nació una prenda similar “sin costuras, muy difícil de descubrir dónde empieza y dónde termina”, explican en el catálogo.

Esa integración nació hace cinco años, cuando los esposos Felipe Segovia y Lorena Pérez invirtieron US$ 3.000 en estudios de mercado que buscaban analizar la calidad del tejido de alpaca en las comunidades de la provincia de Chimborazo.

Las mujeres de las comunidades le dieron a Paqocha el secreto de la calidad.

Iniciaron con planes de manejo de sus páramos y la reintroducción de 25 alpacas. Para iniciar la investigación, Felipe envió a hilar el 50% de su fibra a una fábrica industrial y Lorena con el 50% restante empieza a buscar mujeres en Tumbaco, provincia de Pichincha. Para sorpresa de los esposos emprendedores el resultado no fue favorable, la combinación entre el hilado industrial y el artesanal arrojó una prenda que producía picazón y se decoloraba al momento del lavado.

Luego de varios estudios y de la colaboración de las mujeres de las comunidades descubren que lo óptimo para las prendas era utilizar hilo de alpaca al 100%. De ahí la diferenciación que establece su marca frente a otras propuestas textiles y de confección.

“Nosotros estamos volviendo a nuestras raíces, pues en nuestro proceso no utilizamos máquinas y eso nos permite dar trabajo a muchas mujeres”, dice Belén Pérez, ecuatoriana que se encarga del diseño de prendas desde Francia.

En Ecuador la presencia de alpacas todavía es escasa, existen alrededor de 7.000 animales, de acuerdo al último censo realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación, en 2005. En otros países como Perú existe una población de alrededor de 3.000.000 y en dicho país se encuentra más del 80% de la población de camélidos sudamericanos.

Calidad de vida. Paqocha (Alpaca en quechua) ha participado en varios eventos internacionales de moda. En Singapur, el año pasado, Ginebra, Suiza y este año en el Ethical Fashion Show, realizado en París, Francia entre el 25 y 28 de septiembre donde compartió escenario con más de 100 diseñadores y empresas que buscan explorar este nuevo nicho de mercado. Es la segunda vez que participa en este evento francés y fue la única ecuatoriana que participó en este evento. Los contactos que obtuvo en el Ethical Fashion Show le ayudaron a comercializar sus prendas en tiendas de Londres y Ecochic, en Estocolmo, Suecia.

En Europa, las prendas se comercializan entre 50 y 150 euros (US$70 y US$210). En 2009 su volumen de producción se valoró en US$6.500, mientras en este año ya llegaron a US$15.000 debido
a su expansión internacional. Esto incide en la calidad de vida de las tejedoras que al mes reciben US$200. Normalmente las alpacas
se esquilan (corte de lana de animales) una vez al año, “para ello se les paga US$2,80 en Paqocha reciben US$15 que de todas
formas no es suficiente por el trabajo que realizan”, dice Belén Pérez.

La meta de la empresa es posicionar al Ecuador como un mercado de confección textil amigable con el ambiente.“En época de crisis económica la gente era más consciente de lo que quería pagar, y en vez de comprar un abrigo que costaba 20 euros preferían comprar uno de 100% de tejido de alpaca que podía costar mucho más”, dice Pérez.

Otra proyección de Paqocha es incrementar su producción en 50% y aprovechar la preferencia de la comunidad europea hacia la moda socialmente responsable que busca transmitir comunión y solidaridad.