Pese a que el programa de maquinización de Yguazú se encuentra paralizado, la consultora japonesa contratada igual factura las horas/hombres correspondientes, y un equipo de Administración Nacional de Electricidad (ANDE) afectado a estos trabajos cobra sueldos de la contrapartida local.

Para estos trabajos la estatal dispone de un crédito de US$200 millones del Japan Bank Internacional Corporation (JBIC).

Es usual que los trabajos de consultoría se pague en base a un porcentaje de los trabajos ejecutados aprobados y certificados. Pero cuando el pago se realiza con el sistema de horas/hombres y los trabajos se paralizan, los gastos en consultoría se van acumulando y pueden acercarse al costo de las obras (cifras que por lo general los entes nunca dan a conocer).

Hay ejemplos en la región. En la obra de Madame Lynch el plazo contractual se “alargó” 5 años, y la obra de Yacyretá “sumó” un retraso de casi 20 años.

El proyecto. La represa del Yguazú en el Dpto. de Alto Paraná administrada por la ANDE fue construida en 1977, tiene 30,5 m de altura y 88 m de coronamiento, y crea un lago con una superficie de 620 km2 en el río Yguazú, formando un reservorio de 8.473 millones de m3 con un salto neto de 21 m.

Se trata de un embalse de acumulación de agua para el suministro a la represa de Acaray, al que aporta diariamente un caudal de 100 m3 con un máximo de 200 m3 durante varias horas.

Actualmente este embalse es aprovechado por la usina de Acaray, que cuenta con cuatro turbinas que generan 200 MW de potencia.

El proyecto consiste en instalar otras dos turbinas para generar 200 MW/h más y duplicar la capacidad de generación propia de la ANDE en horarios máximos.

Para esta obra, la estatal dispone de un crédito de US$200 millones del Japan Bank Internacional Corporation (JBIC) a una tasa de interés del 0,75 % anual, un plazo de 40 años y 10 de gracia, cuya aprobación se demoró en el parlamento hasta el 2007.

La ANDE deberá aportar US$40 millones como contrapartida, con lo cual se dispondría de US$250 millones para financiar los trabajos. El plan original contemplaba terminar los trabajos durante el período de gracia (10 años) y amortizar el préstamo con la producción de la nueva central, y si bien aún está en el período de gracia y no se están pagando los intereses, se está amortizando el capital y hasta el momento sólo se completó la primera de las 4 etapas de la obra (accesos y obrador).

En tanto, la consultora japonesa contratada para la fiscalización de los trabajos factura igual las horas/hombres, por lo que ya se habría abonado más de US$7 millones en tal concepto.

Además, hay un equipo de la ANDE afectado al programa cuyos sueldos se pagan de la contrapartida local, sin importar que todo el programa se encuentre paralizado.

También hay que resaltar que financieramente un préstamo externo no permite reprogramaciones, y destinarlo por ejemplo a la construcción de líneas de transmisión y/o distribución.

Esta falta de acción por parte de la ANDE podría configurar un hecho de malversación fondos.

Beneficios. Al instalar dos turbinas del tipo Kaplan de eje vertical de 103 MW/h c/u a la salida de Yguazú, se utilizará doblemente el agua al volver a generar en Acaray.

Con ello, se lograría una generación anual directa extra de 183 Gwh operando 3 h/día y 5,5 días a la semana. La obra se completaría con dos unidades de transformador tipo ONAF de 112.000 kva, más una línea de transmisión de 44 km de 220.

En resumen, se trata de una miniusina prevista para funcionar en las horas altas (cerca de tres horas diarias) para soporte del sistema eléctrico paraguayo.

Al disponer la ANDE de 200 MW más de energía en horas de mayor demanda energética, a la tarifa actual representaría un ahorro de casi US$40 millones anuales que se dejaría de contratar de Itaipú, lo que permitirá un mayor aprovechamiento de los valores a ser contratados con las entidades binacionales, ya que actualmente la potencia de punta obliga a contratar una energía muy costosa, incluso la posibilidad de vender excedente a terceros países.

El proyecto y fiscalización de la obra fueron adjudicados a la consultora japonesa NIPPON KOEI LAC Co. Ltd. por el procedimiento de lista corta por un valor de US$25 millones.

Opiniones encontradas. Para el Paraguay, bajar el costo del suministro de electricidad es uno de los problemas prioritarios para impulsar el desarrollo económico, hecho que pasa necesariamente por la reducción de energía adquirida en horario alto, y que la miniusina de Yguazú podría cumplir de manera relevante.

Vale decir que cualquier proceso de compra de energía de la ANDE, pasa por la reducción de la adquisición de la potencia contratada de Itaipú principalmente y también de Yacyretá, más aún tratándose de horarios altos.

Para ello, es prioritario aumentar la capacidad de generación propia, o de energía enteramente paraguaya, más aún si consideramos que el marco del tratado de Itaipú no permite flexibilidad con relación a la modalidad de contratación.

Sin embargo, también vale considerar que desde algunos sectores señalan como un contrasentido el hecho de que en Itaipú y Yacyretá dispongan un total de 8.500 MW de potencia eléctrica, casi las 24 horas del día, durante los 365 días del año, pero que Paraguay puede acceder a poco más de 1.750 MW, debido a que la ANDE no se ocupó de instalar en tiempo y forma los transformadores en la SE-MD, y tampoco se construyeron las líneas de transmisión correspondientes.

Al respecto señalan que la ANDE tiene disponibles 8.200 MW de potencia eléctrica las 24 horas al día y una energía de 55.000 GWh/año, suma de las disponibilidades en Itaipú y Yacyretá, a las cuales no puede acceder por falta de líneas de transmisión e instalaciones de distribución, lo que denotaría la falta de una política energética coherente histórica por parte de la estatal.

Otra objeción a esta obra es el hecho de que a cada operación de la misma, los niveles del agua al pie de la represa y en gran parte del cauce de los ríos Yguazú y Acaray variará en torno a cinco metros al inicio y al final; es decir, en un lapso de 3,5 horas, el nivel del primero subirá y bajará aproximadamente cinco metros diariamente, lo cual es inaceptable desde el punto de vista técnico y ambiental.

Para mitigar este efecto, demandaría la construcción de otra represa reguladora agua abajo de Yguazú, obra que no estaría contemplada en el presente presupuesto, pero que de todos modos podría encararse en otra fase. Con el fin de tener la opinión de la ANDE al respecto, se intentó contactar al presidente Alex Duré y del asesor Charles Quevedo, quienes no respondieron a sus teléfonos.