Voceros del sector fraccionador agremiados en Capagas justificaron la semana pasada, cuando confirmaron la suba en el gas, que tanto el gasoíl como las naftas ya tuvieron varios ajustes en el lapso de un año; sin embargo, no hubo variación en el precio del gas.

No obstante, estos mismos empresarios se olvidaron de comentar que habían informado a la opinión pública que contaban con suficiente stock, “incluso para cubrir la demanda de dos meses”, en alusión a junio y julio. Es más, desde el año pasado venían acumulando importantes reservas del producto, tanto en tanques alquilados de Petropar como en nuevos cilindros incorporados por otras empresas a principios de este año, para poder enfrentar con suficiente stock esta época de frío, pero igual anunciaron el incremento, aun cuando adquirieron a precios muy inferiores a los que rigen en la actualidad.

Al anunciar la suba, los empresarios dijeron que supuestamente “pudieron sostener hasta donde se pudo el precio” pero que registraron una fuerte variación en origen, de unos US$ 100 por tonelada métrica.

Sin embargo, el tipo de cambio se mantuvo por el piso a lo largo de este año, y sigue promediando los G. 4.000 para el tipo vendedor, y a pesar de esta coyuntura favorable para la importación, insistieron en ajustar.

El sector del gas licuado de petróleo (GLP), al igual que las importadoras de combustibles líquidos, mantiene una misma práctica oligopólica, que se produce cuando un reducido número de vendedores ejerce el control sobre el precio y acapara la venta de un producto. Los directivos de estas empresas se reúnen o se comunican por teléfono para decidir el aumento del precio al público. Normalmente, la compañía que tiene mayor porcentaje de mercado, es decir, la que vende más, decide aumentar su precio, las demás hacen exactamente lo mismo. Esto acontece en todas las ocasiones, y en el caso de la fraccionadora pequeña que quiera ajustar no lo puede hacer hasta tanto no convenza a la fraccionadora que tiene mayor porcentaje en el mercado. En este momento, el emblema Copesa Gas sigue teniendo la mayor participación en el mercado, con aproximadamente el 40%, le sigue Totalgaz, y en tercer lugar estarían Petrobras, Gas Corona y Sugas.

En cuanto a los nuevos precios, la garrafa de 10 kilos de uso doméstico pasará de G. 70.000 a G. 76.000 con el nuevo aumento del 8,5%, en las estaciones de servicio; la de 13 kilos, de G. 91.000 sube a G. 98.800; mientras que el autogás se incrementará de G. 3.740 a G. 4.090 (9,3%) por litro. Según las últimas importaciones de gas, en enero se trajeron 5.500.000 kilos, en febrero 6.300.000, en marzo 7.000.000 y en abril 8.700.000 kilos.