El volumen de lluvia caída en el Sur sería de unos 80 milímetros, lo que es considerado como una buena lluvia. Se sumó el efecto beneficioso de que se trató de una lluvia mansa, sin vientos, de poca intensidad pero extendida en el tiempo, y esto permite que la tierra absorba el agua hasta niveles de buena profundidad, lo que resulta muy beneficiosa para la planta.

Cultivos tempraneros, con pérdidas del 60%. Con esto se salvan los cultivos del ciclo tardío, pero ya no los del ciclo tempranero, en que las pérdidas llegan hasta un nivel del 60 por ciento, refirió el productor. La zona noreste del departamento de Itapúa fue la más afectada por la sequía, donde no llovía desde hace casi dos meses. Las pérdidas se registraron no solo en el sector de la producción empresarial, sino también en el sector de los pequeños productores agrícolas, quienes perdieron sus cultivos de consumo familiar.

Esto obligó a la Gobernación de Itapúa a declarar emergencia agropecuaria a dicha zona y a pedir al Congreso la asignación de un presupuesto de 3.000 millones de guaraníes para ser distribuidos en semillas y víveres, y al Banco Central que decrete la refinanciación de las deudas de los productores agrícolas.

En Itapúa se estiman unas 300.000 hectáreas de soja, de las cuales el 60 por ciento corresponde a la variedad de ciclo tempranero, cuya cosecha está en sus etapas finales.

Le siguen las siembras de ciclo medio y tardío. Esta última es la principal beneficiada con las lluvias, pues está en plena etapa de desarrollo de sus vainas. Las del ciclo medio y tardío se salvaron con esta lluvia, no así la tempranera, explicó Schneider.

“En una parcela donde lo usual era obtener entre 3.500 y 3.600 kilos por hectárea, este año no llegué a cosechar 2.000 kilos, esto habla del nivel de la pérdida en cuanto a rendimiento. A esto hay que sumarles las pérdidas de los granos ‘verdines’, esto es, los granos de soja que no maduraron y que tienen un color ligeramente verde. Estos granos no sirven, nos descuentan en peso”, acotó.