San Estanislao. La prolongada sequía y el intenso calor provocan una enorme preocupación en el sector agrícola y si los mismos continúan, se perderá toda la producción de la campaña primavera-verano, que crearía numerosas situaciones de incumplimiento con los entes financieros.

Los cultivos de los distintos rubros agrícolas de renta y consumo, tales como  sésamo, algodón, soja, girasol, maíz, poroto, maní, mandioca, banana y otros, han comenzado a sentir la falta de  lluvia, según se observa en las diferentes zonas de este departamento.

Solo una buena lluvia permitiría que  los agricultores  recuperen aunque sea una parte de sus plantaciones, que en estos momentos se encuentran en un estado bastante crítico debido al hecho señalado.   

Desde hace más de un mes en varias zonas de San Pedro no se registran precipitaciones pluviales importantes, aquellas que puedan ayudar a calmar  la preocupación de los labriegos.

La inclemencia del clima deja sus primeras secuelas en los cultivos, cuyas plantas comienzan a debilitarse, pierden sus flores y frutos debido al estrés provocado por la falta de agua y el intenso calor.   

A causa de la larga sequía se estima que están a punto de perderse  más de 3.000 hectáreas de algodón de la variedad IAN 425, cultivado por productores independientes y organizados del departamento de San Pedro, además de 70.000 hectáreas de sésamo.

La pérdida cobra dimensiones inquietantes a pocas semanas del período de cosecha.

Además existen miles de hectáreas de soja y de cultivos de girasol, que también están en las mismas condiciones a raíz de la sequía.

Recorriendo por las diversas rutas del departamento se puede observar el deterioro de las plantaciones en las fincas de los productores que se dedican al trabajo de la agricultura.  

Afecta a todos. El  pequeño productor de la colonia Defensores del Chaco, situada en este distrito, José Gil Ruiz, señaló que la misma preocupación están soportando todos los labriegos sin excepción de clases, rubros ni modelo productivo.

“Aquí no solamente los pequeños productores están con este problema, también los grandes  cultivadores están en la misma situación, aunque debemos aceptar que esto depende exclusivamente de la naturaleza y casi nadie puede predecir el futuro que nos espera, pero tampoco podemos quedarnos sentados a esperar ese momento”, indicó.