Asunción. El Ing. Walter Causarano, gerente técnico de la ANDE, anunció el proceso de licitación y adjudicación a una consultora para determinar qué conviene más, o la maquinización de la represa de Yguazú o el aumento de unidades generadoras en la central hidroeléctrica de Acaray. De confirmarse la 2ª opción podría reflotar la propuesta de los consultores paraguayos para dichas obras.

Durante una visita a la unidad fabril de Trafosur, firma dedicada a la fabricación de transformadores, el Ing. Walter Causarano, gerente técnico de ANDE, anunció el proceso de licitación y adjudicación a una consultora para determinar qué conviene más, o la maquinización de la represa de Yguazú o el aumento de unidades generadoras en la central hidroeléctrica de Acaray.

También manifestó que la citada consultoría será financiada con una donación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sin detallar montos y fechas exactas, como el plazo previsto para las tareas.

De optarse por la maquinización del Yguazú para aprovechar el reservorio de 8.473 millones de m3, con un salto neto de 21 m, instalando dos turbinas a la salida de dicha represa para generar 200 MW/h, se permitirá aumentar la capacidad de generación propia, utilizando doblemente el agua del río Yguazú. Esto duplicará la capacidad de generación de energía enteramente paraguaya y podría reflotar la propuesta de los consultores paraguayos para dichas obras.

ANDE nunca dio a conocer el contrato firmado con la consultora nipona Nippon Koei Lac Co. Ltd. para la elaboración del proyecto y fiscalización de las obras de la central hidroeléctrica del Yguazú. Solo trascendió el monto de US$ 25 millones y que la licitación había sido por el procedimiento de “Lista corta”, y pese que se habrían pagado US$ 11.300.000, solo elaboraron un “anteproyecto” (nunca presentaron el proyecto ejecutivo), los consultores nipones eludían ser entrevistados por la prensa. Y en 7 años, y después de cinco licitaciones fallidas, la ANDE no pudo iniciar las obras, y en 2017 debía comenzar el pago por trabajos que estuvieron lejos de comenzar.

Para dichas obras ANDE disponía de un crédito de US$ 200 millones otorgado en el 2005 por el Japan Bank Internacional Corporation (JBIC), la estatal aportaría US$ 60 millones como contrapartida y se dispondrían de US$ 260 millones para financiar las obras.

Las licitaciones convocadas en 7 años fueron con base en un “anteproyecto”, y el pliego de licitación establecía que la adjudicataria sería la responsable de presentar el proyecto ejecutivo final (¿?).

Al respecto las concursantes señalaron a ABC Color que el anteproyecto de la Nippon Koei contenía indefiniciones que podrían representar un aumento de más del 30% en relación al proyecto ejecutivo y que este tipo de convenio no se regía por la ley de contrataciones públicas, que establece un tope máximo del 20% de incremento sobre el “proyecto” licitado.

En la práctica existió la posibilidad de implementar dos proyectos para la construcción de la central hidroeléctrica del Yguazú: el “oficial” de alta complejidad constructiva, propuesta por la consultora nipona, y la propuesta de consultores paraguayos presididos por el Ing. Roberto Vera Vierci, mucho más sencilla pero que no fue tenida en cuenta por la ANDE.

Incluso, de plantearse la alternativa de vaciar el lago artificial de 620 km2 para construir en seco el recinto estanco se perdería la reserva de agua, que equivale a US$ 100 millones/año durante el plazo de ejecución, que se sumaría al costo de la obra.

Al comparar ambos proyectos se explica la diferencia de costos. La propuesta de los consultores paraguayos, al ser más sencilla y segura, y que además demandaría menor plazo de ejecución, resultaba más económica. Sin embargo, pese a dichas ventajas, nunca fue tenida en cuenta por la ANDE.

Desde el 23 de marzo de 2012 al 3 de febrero de 2015 nuestro diario publicó 132 artículos denunciando que el “Proyecto de Construcción de la Central Hidroeléctrica Yguazú, en base a un ‘anteproyecto’ de la consultora japonesa sería inviable”, y pese a que la diferencia de costos hubiese permitido completar las obras con el rubro disponible, ANDE desechó la propuesta de consultores paraguayos.

Por ejemplo, en la licitación del Lote 2 “Obras civiles” donde se instalarían las turbinas, la empresa Camargo Correa, asociada con la constructora Fernando Talavera y Ortellado, resultó ser la “única oferente”, con un monto de US$ 258.866.928,61, luego de que la ANDE descalificara al consorcio Hydrochina-Tecnoedil, cuya oferta fue inferior, de US$ 188.992.551.

Según el Ing. Roberto Vera Vierci, el presupuesto estimativo de los consultores paraguayos, utilizando los precios de licitación, se ubicaba entre US$ 130 a US$ 140 millones, en comparación a los US$ 259 millones de la oferta “ganadora”, con base en el “anteproyecto” nipón. Y pese a que la diferencia de costos, en orden de 50,2%, representaba un ahorro de US$ 130 millones, no fue tenida en cuenta. Incluso, el 13 de junio de 2014, cuando en el marco de la licitación pública Internacional ANDE - JICA N° 849/2013 para la “Compra y montaje de las turbinas” Lote 3, la estatal firmó en total secreto el contrato por US$ 76 millones con el consorcio nipón Toshiba Corporation-Mitsui & Co. Plant Systems Ltd. para la provisión e instalación de 2 turbinas del tipo Kaplan, de eje vertical de 103 MW/h c/u, sin haber licitado previamente las “Obras civiles” Lote 2, donde serían instaladas, según el consultor paraguayo, su propuesta contemplaba la compra de una sola turbina de 200 MW/h, que costaría US$ 60 millones, se ahorrarían US$ 16 millones, y bajaría el costo de obras civiles (sala de máquinas), ahorros que hubiesen permitido completar las obras con la partida disponible.