Los miedos fueron infundados. Aquellos rumores que indicaban que ayer, 1° de mayo, el paro nacional agrario se haría sentir, estaban equivocados. Las marchas reivindicando mejores condiciones laborales en el país transcurrieron bajo la absoluta tranquilidad, frente a la mirada de las autoridades.

Como en los años anteriores, las calles volvieron a llenarse de pancartas, pitos y cánticos en contra de la política comercial exterior adoptada por el país, y, como novedad, a favor del paro agrario liderado desde esta semana por las dignidades agrarias. Esta vez los desmanes, los asaltos a los comercios y los enfrentamientos contra policías estuvieron ausentes de las marchas convocadas por las centrales obreras en las principales capitales.

“La movilización fue un éxito y transcurrió con total normalidad”, calificó Luis Alejandro Pedraza, directivo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), quien le exigió al Gobierno adoptar políticas para que los empleados tengan empleos mejor cualificados y cambios profundos en los tratados de libre comercio ya firmados. Asimismo, renovó el compromiso de la organización con los reclamos campesinos e insistió: “Se debe presentar un proyecto al Congreso para realizar una verdadera reforma agraria que involucre a las comunidades indígenas, afrocolombianos y a los productores sin propiedad de la tierra”.

Ese mismo tono propositivo fue constante a lo largo del día. Por un lado, el presidente Juan Manuel Santos, dentro de su campaña por la reelección, presentó su programa de campaña para crear 2,5 millones de empleos en todo el país, generar nuevos puestos a través de inversiones en infraestructura, vivienda y agro, y reducir la cifra de desempleo al 7,5%.

Su proyecto contrastó con el informe laboral del DANE, en el que la desocupación en marzo fue de 9,7 y de 10,5% en el primer trimestre. De acuerdo con las cifras oficiales, el sector que más concentró la fuerza laboral durante el tercer mes fue el de comercio, restaurantes y hoteles, con una participación de 27,7%, seguido de servicios comunales, sociales y personales, con 19,7%. El tercero fue el campo, con 16,4%, pero al mismo tiempo fue el que registró el mayor retroceso al compararse con marzo de 2013, pues decreció 5,4%.

Entre tanto, las dignidades agrarias se reunieron a puerta cerrada con el objetivo de definir sus posiciones mientras el paro cumplía su cuarto día. “Esperamos que los diálogos con el Gobierno se reanuden, pero queremos hablar con el presidente y su cuerpo de ministros. Estamos cansados de hablar con funcionarios sin ningún poder de decisión”, expresó César Pachón, líder de Dignidad Agropecuaria, quien rechazó las acusaciones del ministro de Agricultura, Rubén Daría Lizarralde, en el sentido de que han incitado al país a la violencia: “No nos pueden decir eso por convocar a un cacerolazo”.

Las propuestas también se escucharon en el interior de la Cumbre Agraria, la unión de organizaciones indígenas, campesinas y afrodescendientes, que prepara su adhesión al paro. “Vemos que no hay avances en puntos específicos que se habían concertado. En nuestro caso, la difícil situación de derechos humanos en el Cauca, la minería en territorios ancestrales y la expansión de la minería ilegal”, afirmó Feliciano Valencia, vocero de la Organización Nacional Indígena de Colombia.

Mientras la Cumbre Agraria aún define cuál será su participación en el paro, los reclamos por parte de las organizaciones sindicales seguían acumulándose. “En los próximos días nos sumaremos los educadores, por el incumplimiento de compromisos con los profesores. Se formaría así un gran movimiento que podría concluir en un paro nacional”, señaló Pedraza.