Asunción. Los 1.300 millones de dólares que puede terminar costando la ruta Transchaco le convertirán en la ruta más cara del continente, considerando su precio por kilómetro. A los US$ 596 millones, que es el precio “contado” de la obra, hay que añadirle los intereses que se generarán durante los 15 años de financiamiento.

Cada kilómetro de la Ruta Transchaco terminará costando de US$ 2,3 millones si finalmente el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) resuelve adjudicar la obra a Mota Engil, cuya oferta de US$ 596 millones es la única que se presentó a la licitación para la reconstrucción total, bajo los términos de la Ley 5074.

Al precio “contado” de la obra hay que sumarle los intereses que se generarían durante los 15 años de financiamiento. Como la obra será financiada por una empresa constructora y no por una banca de desarrollo como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la tasa de interés que se aplicará no será menos de 12% anual. Esto significa que durante el plazo de financiamiento el Estado pagará intereses que harán trepar el precio de la obra a 1.300 millones de dólares, aproximadamente.

Cada kilómetro, de los 560 que se reconstruirán, tendrá un costo de 2,3 millones de dólares. Lo más caro que se haya pagado en el continente por una ruta.

Días antes de la apertura de sobres, el MOPC modificó el ancho de la banquina en el pliego de 1,70 m a 2,50 m, sin darle tiempo a otros oferentes de introducir las modificaciones necesarias en sus ofertas y finalmente no pudieron presentarse al acto de presentación.

En el año 2010, por ejemplo, el Ministerio de Obras Públicas de Chile adjudicó por un monto de US$ 250 millones mediante el sistema de Asociaciones Público-Privada (APP) la construcción, operación y mantenimiento de la autopista Antofagasta-Mejillones, de 120 km, a la empresa Skanska. La obra incluyó la pavimentación de 200 km de caminos secundarios, además de mejoras de caminos de servicio, viaductos e intersecciones a nivel, dársenas, obras electromecánicas, cartelería, balizamiento y de paisajismo.

Considerando el monto del contrato de este paquete de 320 km de rutas (del cual 120 km corresponde a una autopista de 4 carriles), su costo “final” sería de US$ 781.250 el km, muy por debajo del costo final de la Ruta IX (en proceso de evaluación de la única oferta), que podría trepar a US$ 2.321.429 el km (incluido financiamiento).

Además, teniendo en cuenta que gran parte de la autopista Antofagasta-Mejillones cruza el desierto de Atacama, el más árido del mundo (llueve un promedio de 5 mm por año), pese a presentar un suelo estable, la incidencia del ítem construcción de terraplenes fue enorme dada la evaporación que se da en el desierto. Y como había que reducir el uso de agua de mar, fue necesario transportar agua “dulce” de deshielo en grandes volúmenes desde 460 km para la compactación de los terraplenes.

Incluso el tremendo costo que significó la provisión del agua regada como la infraestructura de transporte y almacenamiento, ello también incidió en el precio.