Una de las trabas del proyecto es que "el flujo de caja es muy grande", señaló una fuente cercana a la estatal. Pdvsa y Petrobras han tenido roces sobre el precio del crudo que se utilizará en la planta.

La participación de Pdvsa en la construcción de la refinería Abreu e Lima, en Pernambuco, Brasil, no parece ser un buen negocio para el país, según consideran algunos analistas del sector.

El economista petrolero y profesor de la UCV, Rafael Quiroz Serrano, señala que "hay que tener cuidado a la hora de invertir en ese proyecto, pues hay que tomar en cuenta varios factores, entre ellos, la clase de planta que se está construyendo, si procesará crudo de conversión ligera o profunda".

La sociedad entre Petrobras y Pdvsa pareciera desvanecerse con el retraso en la entrega de las garantías por parte de la empresa estatal venezolana, al vencerse el plazo establecido para ello el 30 de enero.

El propio presidente Hugo Chávez, señaló en septiembre del año pasado que la refinería de Pernambuco "es como la oveja negra de todos los convenios que marchan de manera maravillosa con Brasil".

La iniciativa, que comenzó en 2005, establece que a Petrobras le corresponde 60% de las acciones y a la petrolera criolla el 40% restante.

El proyecto acordado inicialmente por ambas empresas prevé una inversión de US$15.294 millones. La refinería, en el nordeste de Brasil, tendrá capacidad para procesar 230.000 barriles diarios de petróleo a partir de 2013.