Petróleos Mexicanos (Pemex) cerrará el 2016 con un ahorro de 38.000 millones de pesos (US$1.839 millones) —casi dos quintas partes de su recorte presupuestario—, gracias a que la Secretaría de Hacienda aprobó un piso de deducciones de US$6,50 por barril como impuesto a la utilidad compartida de la estatal, a la que “el gobierno federal apoya y seguirá apoyando”, a decir del director de Finanzas (CFO, por su sigla en inglés), Juan Pablo Newman.

Además, la petrolera nacional recibió ya la totalidad de 184.000 millones de pesos (US$8.905 millones) inyectados por el gobierno federal, luego del acuerdo tras la aprobación de la reforma en que los ahorros logrados por el cambio en el régimen de pensiones respecto a la edad de retiro y la migración a cuentas individuales. Estos recursos se obtuvieron en pagarés cuyo cobro se difiere a través de varios años, lo que implica un importante alivio para el pasivo laboral que cerrará el año en más de 1 billón de pesos (US$48.397 millones) y tendrá una trayectoria de reducción entre el 2017 y el 2021.

Gracias a que existe este respaldo soberano, dijo Newman, el Plan Negocios con horizonte al 2021 ha sido bien recibido por la comunidad inversionista, como lo demuestra la reducción de 300 a 150 puntos base de la prima de riesgo crediticio de inicios del año a la fecha, ya que con apoyo de la Secretaría de Hacienda, los altos mandos de Pemex han entablado diálogos con las principales calificadoras de deuda.

“Se ha dado a conocer el Plan de Negocios; se han aclarado dudas y hemos tenido un buen recibimiento sobre todo porque muchos de los proyectos para mejorar la situación de la empresa en el complicado entorno ya se están implementando”, dijo el director de Finanzas.

El Plan de Negocios ha sido bien recibido porque cuenta con acciones ya implementadas, como el plan de austeridad que logró que la empresa redujera casi 33.000 millones de pesos (US$1.597 millones) en gastos, además de que las inversiones diferidas, particularmente en los cinco farm-outs, lograron ahorros de aproximadamente 66.000 millones de pesos (US$3.194 millones) que ahora se realizarán en alianzas con terceros.

Los recientes movimientos, particularmente en mercados nacionales, permitieron que la estatal alargue hasta a 30 años sus plazos de vencimiento de deuda, con lo que obtiene montos nominales más suaves durante los siguientes ejercicios.

Así, cerrará con una deuda financiera de US$97.000 millones, que se estabilizará en el 2018 en US$112.000 millones para que la empresa logre el equilibrio entre ingresos y egresos en el 2020 y a partir de entonces comience a descender el volumen de compromisos financieros.

En cuanto a los incrementos en las tasas de interés, el director financiero de Pemex recordó que 95% de la deuda de la estatal tiene ocho años de vida media a tasa fija y más de 80% está dólarizado, por lo que la afectación proviene del tipo de cambio, no propiamente de los intereses, ya que Pemex emite deuda con una demanda superior a sus expectativas desde hace muchos años.

A diferencia del déficit primario de 150.000 millones de pesos (US$7.260 millones) del 2016, en el 2017 la estatal cerrará el ciclo con un superávit antes de impuestos de 8.400 millones de pesos (US$407 millones). Ello, gracias a que el techo de endeudamiento pasó se 240.000 (US$11.615 millones) a 150.000 millones de pesos (US$7.260 millones).