Roma, EFE. La actividades en la Península Ibérica, en la que opera a través de la eléctrica española Endesa, lastraron en 2012 el beneficio neto del grupo energético italiano Enel, que vio reducidas sus ganancias un 79% en un año y que prevé aumentar sus inversiones en Latinoamérica en el próximo lustro.

Enel presentó este miércoles en Roma sus resultados económicos de 2012 y el plan industrial para el periodo 2013-2017, en el que el grupo italiano refleja una clara estrategia que lleve a los mercados en crecimiento, como Europa del Este y Latinoamérica, a tener más peso sobre sus cuentas que los llamados "mercados maduros", en los que se incluyen España e Italia.

"Tenemos que adoptar una visión estratégica para reducir nuestra dependencia de los mercados maduros (...) En España e Italia el contexto macroeconómico a medio plazo sigue siendo gris y, por el contrario, en Latinoamérica y Europa del Este seguirá siendo positivo", dijo durante la presentación a los analistas el consejero delegado de Enel, Fulvio Conti.

Por efecto de la devaluación de su fondo de comercio ante los cambios normativos aprobados por el gobierno español para atajar el déficit tarifario, pero también por la mala coyuntura económica que sigue afectando tanto a España como a Italia, Enel tuvo un beneficio neto inferior el año pasado, de 865 millones de euros, frente a los 4.113 millones de euros de 2011 (-79%).

Si no se tiene en cuenta esa devaluación de 2.575 millones de euros de valor, el beneficio neto de Enel en 2012 se redujo solo en 673 millones de euros (un 16,4%), toda vez que su beneficio neto ordinario fue de 3.455 millones de euros, un 14,9% menor que los 4.061 millones de euros de 2011.

Los ingresos registraron un incremento del 6,8% en 2012, situándose en los 84.889 millones de euros, frente a los 79.514 millones de euros de 2011, por el aumento en las partidas de venta y transporte de energía eléctrica al por mayor y a clientes finales, a una mayor recaudación en el negocio de combustibles y en la venta y transporte de gas natural a clientes finales.

El ebitda (beneficio bruto de explotación) de Enel en 2012 fue de 16.738 millones de euros, un 4,9% menos que los 17.605 millones de 2011, mientras que el ebit (beneficio neto de explotación) fue de 7.735 millones de euros, un 31,4% menos que los 11.278 millones de euros del año anterior.

En la división de la Península Ibérica y Latinoamérica, Enel tuvo en 2012 unos ingresos de 34.169 millones de euros, un 4,7% más que los 32.647 millones de euros del año anterior, gracias, sobre todo, a la mayor cantidad de gas y de combustible vendido en territorio europeo y a las mayores ventas y a los cambios en las divisas con respecto al euro en la región latinoamericana.

El ebitda en la división de la Península Ibérica y Latinoamérica el año pasado fue de 7.212 millones de euros (- 0,5%), mientras que el ebit fue de 1.657 millones de euros (- 59,2%).

Haciendo una analogía con lo que ocurre en estos días en el Vaticano, Conti, quien insistió en su disposición al diálogo con las autoridades españolas sobre el déficit tarifario, indicó que este año Enel había traído una "fumata negra" en sus resultados, pero confía en que las posibilidades de su grupo harán que llegue pronto la "fumata blanca".

Enel considera, sin embargo, que los resultados económicos de 2012 van en la línea de sus objetivos en términos de margen operativo bruto y en endeudamiento financiero neto, que a 31 de diciembre de 2012 era de 42.948 millones de euros (- 3,8%).

En cuanto a sus pretensiones para los próximos años, Enel contempla en su plan industrial para 2013-2017 ventas de activos por valor de unos 6.000 millones de euros y una emisión de instrumentos híbridos por valor de unos 5.000 millones de euros a acometer antes de que termine 2015.

Conti precisó que esas ventas se llevarán a cabo antes de que termine 2014 y servirán, sobre todo, para reducir el endeudamiento del grupo, que esperan que a finales del año que viene caiga hasta los 37.000 millones de euros.

El plan industrial de Enel, que distribuirá un dividendo de 15 céntimos de euro por acción, contempla además una reorganización del grupo a través de operaciones de "buy-out" con minoritarios y unas inversiones con un aumento global del 2,5% en los mercados del Este de Europa y Latinoamérica.

La intención del grupo es que en el ebitda el peso de los mercados crecientes de Europa del Este y Latinoamérica pase en 2017 del actual 40 al 45%, mientras que se reduzca del 60 al 55% el de los "marcados maduros", en los que prevé sobre todo un plan de reducción de costes global de unos 4.000 millones de euros.