Bogotá. Un urgente llamado al gobierno hicieron los pequeños mineros de la zona norte de Boyacá para que evite un inminente cierre de por lo menos 50 pequeñas explotaciones mineras de carbón que abastecen a la siderúrgica Paz de Rio, Termopaipa y la empresa exportadora Milpa, con una producción mensual cercana a los 200.000 toneladas por mes.

El presidente de la recién creada agremiación Asomin, Germán Suárez solicitó al ministro de Minas y Energía Carlos Rodado Noriega, que mientras se expide la nueva reglamentación y se define el nuevo código minero y se revisan las concesiones otorgadas de manera fraudulenta, “se suspendan los amparos administrativos”.

Que no se persiga al pequeño minero, sino que se le capacite y le den la oportunidad de tecnificarse, dijo Suárez.

En el último año, en las minas del norte de Boyacá se han registrado tres accidentes que han provocado cerca de cinco muertos. Suárez es consciente que lo que motivó la intervención del Gobierno en la zona fue el accidente registrado en el municipio nortesantandereano de Sardinata.

Suárez denunció que se han otorgado concesiones mineras a personas ajenas a la región que han desplazado a los tradicionales pequeños mineros oriundos de la zona. Esta situación hace que se desplace al minero artesanal de cada zona.

Recordó que en la zona de Boavita (Boyacá) fueron otorgadas 1.800 hectáreas a un señor que se llama Julio Ardila en el año 2004. “Hoy solo tiene cuatro trabajadores, y los de la minería artesanal tiene 400 trabajadores”, explicó el presidente de Asomin, que tiene sede principal en Boavita. La minería del norte de Boyacá localizada en 20 municipios maneja una producción de carbón superior a las 200.000 toneladas de carbón.