–Hace tiempo que circulan rumores de aftosa en nuestro país, incluso en su propio campo y en el establecimiento del Dr. Darío Baumgarten, donde finalmente fue declarado un nuevo foco. ¿Qué nos puede decir al respecto, doctor?

–Realmente los rumores de aftosa en mi establecimiento son de mucho antes que los de Baumgarten. Ahora, la aftosa no se puede manejar a base de rumores, sino a través de confirmaciones clínicas y de resultados laboratoriales, que fue lo que se dio el pasado 18 de setiembre. Si vamos a ir por rumores, nosotros tenemos muchos rumores que, a nivel regional inclusive, todavía existe circulación viral en la zona del Mercosur. Pero yo denuncié ya el año pasado una enfermedad en mi estancia, que es el ergotismo, y este año volví a denunciar con más fuerza porque la enfermedad no cede, es producida por un hongo y causa heridas muy diferentes a la fiebre aftosa, con necrosis en las pezuñas y orejas. Y de eso mucha gente salió a decir cosas sin fundamento técnico y mucho menos clínico. Yo abrí la estancia de par en par para que venga la gente de Senacsa y toda la gente que quiera venir, inclusive se habían quitado fotos y ciertas personas me han querido extorsionar con que se iban a publicar las fotos si no pagaba. Y yo mismo les pedí a esa gente que publicaran en todos los diarios, porque no tengo nada que esconder. El mismo Senacsa intervino y aclaró que no se trataba de aftosa. Es más, yo personalmente puse mi estancia como sede de la auditoría sanitaria que se había resuelto para nuestro país días antes de la declaración de aftosa. El tema de la aftosa es muy delicado y no se puede estar manejando por rumores.

–Una vez que se confirma el tema de la aftosa, ¿cómo se maneja la epidemia, en el sentido de los animales que están afectados y los que tuvieron contacto con los enfermos?

–Bueno, y en eso es muy importante la reacción del servicio veterinario (Senacsa). Para eso está el código terrestre de la Organización Mundial de Salud Animal (OIE), que dice que cuando hay síntomas de la enfermedad, todos los animales que estuvieron en contacto con los ejemplares enfermos tienen que ser sacrificados, por más que no estén infectados o estén en el periodo de incubación, que es de 14 días.

Ahora, existen dos formas de controlar el brote, según el código terrestre. Nosotros utilizamos la forma más drástica, que es el rifle sanitario, y por más de que solamente 13 animales dieron positivo a la aftosa, fueron sacrificados 820 animales. Luego están las tareas del foco y perifoco, y estamos viendo que existe una cooperación de todos los productores, incluyendo a los más pequeños, que ya son conscientes de la situación.

Pero lo que nos preocupa es la gente que está contenta porque hemos caído. Y eso no son paraguayos, porque hoy podemos darnos cuenta de lo que significa la ganadería como fuente de trabajo.

–Doctor, según las normas de procedimiento, ¿sólo los animales que están dentro del establecimiento declarado con foco de aftosa deben ser sacrificados o también los de estancias vecinas?

–Así es, los animales que tuvieron contacto directo con los ejemplares infectados, dice el código terrestre. A nosotros, por ejemplo, nos han dicho que por qué si solo 13 animales resultaron positivos en los análisis laboratoriales deben ser sacrificados 820, y es porque esos animales estuvieron en contacto entre sí. Aparte estamos haciendo la boqueada y otras tareas dentro del foco y perifoco.

–La enfermedad ataca a los animales biungulados, esto incluye a los animales silvestres. ¿Eso no es un riesgo para diseminar el virus?

–Nosotros tenemos muchos animales silvestres en la zona. Ahora es imposible hacer un control estricto de todos los animales silvestres, porque tendríamos que hacer una matanza que no viene al caso, porque no son animales hacinados, es decir que muy pocos andan en manada, más bien en forma separada, y eso disminuye bastante el riesgo de propagación del virus de la fiebre aftosa.

–Usted dijo que hay rumores de que la aftosa está presente en toda la región y no solo en Paraguay. ¿Eso quiere decir que nuestro país fue el único que se animó a declarar?

–Como dije antes, no podemos ser irresponsables y decir que en Brasil o en Uruguay hay aftosa basándonos solo en rumores como lo hace mucha gente, pero de que hay versiones, hay. Ahora, lo que tenemos que tener en cuenta acá es que se deben buscar medidas para erradicar la aftosa de toda la región y un problema en ese sentido son las vacunas.

–¿Ya se analizaron detenidamente el origen de este nuevo foco de aftosa y el o los responsables del descalabro económico producido por el brote de la enfermedad?

–Ese es un tema que quería aclarar. Hay tantas cosas de las que podemos hablar y buscar responsables, porque no hay una enfermedad de generación espontánea. Pero vayamos un poco a los otros casos, como Inglaterra, ¿se supo acaso cómo entró a ese país, que es una isla y tiene todos los controles más estrictos? La misma cosa Japón, Corea, lo mismo en China, Suiza, Bulgaria, en ningún momento ellos pudieron determinar cómo entró el virus y a nosotros acá se nos exige buscar culpables. Es que hay tantas cosas que pueden ser. Primero la vacuna, que a nivel regional siempre nos han preguntado: por qué ustedes vacunan tantas veces; porque tenemos miedo, porque en la región no existe una vacuna unificada. Argentina tiene cinco cepas y Paraguay tiene tres cepas nada más y, como se sabe, el virus no tiene nacionalidad ni reconoce fronteras. Brasil tiene el virus 2 “O”, que nosotros no tenemos. Inclusive expertos de Panaftosa nos han mencionado que hay un virus del tipo “O” que no responde a la primera vacunación, en la segunda responde pero muy poco y recién en la tercera vacunación se tiene una inmunización cruzada. por eso nosotros insistimos en que tenemos que unificar las vacunas en la región, de lo contrario no vamos a poder llegar al 2020 con la erradicación total de la aftosa en la región y está demostrado que la actividad viral está todavía en todo el Mercosur.

–¿A estas alturas ya se tienen cuantificadas las pérdidas con mayor claridad?

–Las pérdidas aproximadas que tenemos hasta ahora están en torno de los US$1.000 millones, ya que se tienen unos US$650 millones en carne dentro de containers, más lo que se tiene estoqueado, que son 200 millones, y todo lo que se pierde en transporte, fuentes de trabajo, etc.; por eso creemos que fácilmente las pérdidas están por los US$1.000 millones.

Aparte, los precios del ganado han caído en un 30 por ciento a nivel interno en cuanto a las ferias de remates de novillos, toros y vacas, pero sabemos perfectamente y sostenemos que se debe mantener la ley de la oferta y la demanda.

–Finalmente, ¿en cuánto tiempo cree usted que se estarán recuperando el estatus sanitario y los mercados?

–Yo creo que nuestra carne como carne paraguaya está instalada en el mundo y por eso va a ser mucho más fácil esta vez recuperar el terreno perdido. Porque tenemos la credibilidad y la confiabilidad porque nosotros mismos hemos declarado y para eso hay que tener coraje, porque ahora nos estamos dando cuenta de todo el daño económico que significa para un país un hecho como este.

Estamos hablando de casi US$1.000 millones de pérdidas, además de la caída del 30% del precio del ganado. Ahora lo que más nos preocupa son los pequeños productores, porque ellos son los que sufren más en la cadena productiva por el poder adquisitivo.

Pero creemos nosotros que, gracias a que adoptamos el sistema más rápido para sacrificar los animales, podemos pensar en que en seis meses estaríamos recuperando nuestro estatus sanitario y hay muchos mercados alternativos que estamos viendo ahora, como Malasia, Egipto, que tienen igual estatus que nosotros o no son productores.

“Creemos nosotros que, gracias a que adoptamos el sistema más rápido para sacrificar los animales, podemos pensar que en seis meses estaríamos recuperando nuestro estatus sanitario (de la Organización Mundial de Salud Animal - OIE), y actualmente hay muchos mercados alternativos que estamos viendo, como Malasia, Egipto, que tienen igual estatus que nosotros o no son productores. Estamos siguiendo estrictamente lo que manda el código terrestre para que nos permita eso obtener de vuelta nuestra certificación como país libre de fiebre aftosa con régimen de vacunación”, explicó el presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Dr. Juan Néstor Núñez.