Chincha, Perú. La primera planta de licuefacción de gas natural de Sudamérica, que demandó una inversión total de casi US$4.000 millones, comenzó a operar el jueves en Perú con miras a exportar el combustible a América del Norte

La instalación fue diseñada para abastecer durante 15 años a un complejo en México, con un contrato valorizado en unos US$15.000 millones, dijo la petrolera española Repsol-YPF, encargada de la comercialización del fluido.

Pero el primer embarque de gas natural licuado (GNL) de Perú será enviado a la planta de regasificación Canaport, en Canadá, ya que la terminal Manzanillo, en la costa oeste de México aún no está lista para recibir importaciones.

La planta de licuefacción es operada por el consorcio Peru LNG, que lidera la estadounidense Hunt Oil con un 50% de la propiedad, y en el que también participan Repsol-YPF (20%), la coreana SK Energy (20%) y la japonesa Marubeni (10%).

"Repsol tiene la responsabilidad de comercializar el gas (de la planta peruana) en el mundo, lo vamos hacer siempre de acuerdo con las autoridades del Perú", dijo en un discurso el presidente de Repsol, Antonio Brufau, en la inauguración. La española posee también el 75% de Canaport.

Durante el acto, el presidente peruano Alan García ordenó simbólicamente la apertura de las válvulas de la planta, ubicada en una zona desértica denominada Pampa Melchorita en la costa peruana, a 170 kilómetros al sur de Lima.

"Hay suficiente gas para alimentar el mercado mundial con energía", enfatizó García.

El complejo de la provincia de Chincha parece una telaraña de metal y tiene dos gigantescos tanques de almacenamiento de una capacidad de 130.000 metros cúbicos cada uno.

La construcción de la planta de licuefacción, de un gasoducto de 408 kilómetros que cruza los Andes peruanos para abastecer el gas desde los campos de Camisea, y de un puerto y muelle de 1,3 kilómetros, demandó US$3.800 millones y es una de las mayores inversiones en el país andino.

Mercados asegurados. Los planes de exportación de gas peruano han levantado críticas de la oposición en el país andino contra el gobierno del presidente García, ante el temor de que se sacrifique el mercado interno a favor de la venta del gas al exterior.

"Hay suficiente gas para alimentar el crecimiento nacional por los próximos decenios y además poder alimentar el mercado mundial con energía", enfatizó García, un ferviente promotor de la inversión privada y del libre mercado.

El temor surge de las dudas sobre el tamaño de las reservas de gas para asegurar la exportación pese a que el gobierno ha garantizado el gas para el mercado local e internacional.

Además, la críticas por un supuesto apoyo del gobierno para exportar gas a Chile, país con el que Perú tiene una disputa por sus límites marítimos, han encendido el tema.

El gobierno ha afirmado que Repsol-YPF se ha comprometido a no vender gas a Chile, en una carta que la firma envió al ministerio peruano de Energía y Minas al inicio del proyecto.

Repsol dijo en un comunicado que la planta de licuefacción de gas en Perú y su acceso competitivo en la costa del Pacífico consolida la posición de la compañía entre los líderes mundiales en la comercialización del gas natural licuado.

"El contrato contempla el abastecimiento de GNL a la planta mexicana durante un período de 15 años, con un valor estimado de US$15.000 millones (y un volumen) que equivale a cerca del doble del consumo anual en España", dijo Repsol.

La planta en Perú tiene una capacidad nominal de 4,4 millones de toneladas al año y procesará 17 millones de metros cúbicos de gas por día, según datos de la compañía.

El envío del gas desde la planta peruana, que convierte el gas natural a un estado líquido y reduce su volumen en 600 veces, se hará a través de barcos metaneros. El primero ya se encuentra frente a la Planta Melchorita.