Lima. La primera planta sudamericana de licuefacción de gas natural, ubicada en Perú, está en fase de pruebas y comenzará a producir comercialmente la semana próxima con miras a exportar el combustible a América del Norte, dijo este viernes el socio principal del proyecto.

El gas natural licuado (GNL) de Perú tiene como destino programado la terminal Manzanillo, en la costa oeste de México, pero como esa planta aún no está lista para recibir importaciones, el primer embarque sería enviado a Canaport, en Canadá.

"Ya estamos produciendo en fase de prueba para arrancar la producción comercial desde el 10 de junio", dijo a Reuters el gerente general de Hunt Oil Perú, Carlos del Solar.


La planta del consorcio Peru LNG, liderada por la estadounidense Hunt Oil, está la costa peruana, a 170 kilómetros al sur de Lima, en una zona llamada Melchorita.

Las otras empresas asociadas al proyecto son la española Repsol-YPF, que tiene a su cargo la comercialización del fluido; la coreana SK Energy y la japonesa Marubeni.

Del Solar dijo que el primer barco que transportará el gas natural al mercado norteamericano llegó hace unos días a Perú. "De acuerdo a los planes, el buque debería cargar el combustible para partir entre el 12 y 15 de junio", afirmó.

Un segundo barco metanero, que salió de Corea del Sur, se dirige a Perú y llegaría al puerto Callao el 21 de junio, para luego cargar GNL de la planta.

El navío recientemente construido fue fletado por Stream, una sociedad entre Repsol-YPF y la firma Gas Natural dedicada al transporte de este combustible.

Inversión. La construcción de la planta de licuefacción, junto a la de un gasoducto de 408 kilómetros que cruza los Andes peruanos para abastecer el gas desde los campos de Camisea y de otras obras de infraestructura, demandó US$3.800 millones, una de las mayores inversiones en el país andino.

Repsol tiene 20% de participación en Peru LNG y 75% en Canaport LNG.

La planta de licuefacción de Peru LNG tendrá una capacidad nominal de 4,4 millones de toneladas anuales, lo que significa que estará en capacidad de procesar 620 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.

Los planes de exportación de gas peruano han levantado críticas contra el gobierno del presidente Alan García por temor a que el mercado interno sufra por la venta de gas al exterior.

Las preocupaciones están ligadas a dudas sobre la magnitud de las reservas de gas, pese a que el gobierno ha garantizado que hay suficiente gas para el mercado local y para el internacional.

Además, las críticas por un supuesto apoyo del gobierno para exportar gas a Chile, país con el que Perú tiene una disputa por sus límites marítimos, han encendido el tema.

El gobierno ha afirmado que Repsol-YPF se ha comprometido a no vender gas a Chile, en una carta que la firma envió al ministerio peruano de Energía y Minas al inicio del proyecto.

A pocos días del inicio de la exportación de gas natural en Perú, algunas autoridades regionales del sur del país, entre ellos el Cusco donde están los campos de Camisea, han anunciado protestas contra la venta del combustible al exterior.

El gobierno peruano ha afirmado que las planeadas protestas tienen un trasfondo político, frente a las elecciones de autoridades regionales previstas para octubre de este año.