Lima. El Programa Subsectorial de Irrigación (PSI) tiene previsto ejecutar 92 obras de rehabilitación y mejoramiento de sistemas de riego hasta el 2016, en beneficio de 20 mil familias de agricultores del país, con un total de 14.600 hectáreas de cultivo, informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Según el Boletín de Política de Inversiones publicado por el MEF, el PSI tiene otra meta para el 2016 y es implementar 3.500 hectáreas con sistemas de riego tecnificado instalados, en beneficio de 2.300 agricultores.

Además buscará capacitar a 12 Juntas de Usuarios de Agua; otorgar 3.052 licencias de derechos de agua; emitir 3.052 registros administrativos de derechos de agua; y, desarrollar 283 obras de control y medición de agua por bloques de riego.

El PSI ejecuta proyectos de rehabilitación y mejoramiento de infraestructura de riego, que tiene por finalidad mejorar la eficiencia de captación, conducción y distribución de las redes y sistemas de riego y de riego tecnificado, que busca mejorar la eficiencia en la aplicación del agua a nivel parcelario con el objeto de incrementar la productividad agrícola y mejorar la rentabilidad de los agricultores.

Según el informe, el PSI ejecutó 90 obras de rehabilitación y mejoramiento de infraestructura de riego por un total de 103.78 millones de nuevos soles (US$37.963.100) que han beneficiado a un total de 64.624 familias con 195.503 hectáreas de cultivos.

Además, ejecutó 463 proyectos de instalación de riego tecnificado por un total de 68.96 millones de soles (US$25.225.800), beneficiando a un total de 2.660 familias con 8.456 hectáreas.

El PSI se encuentra comprendido en el eje de gestión de los recursos hídricos, de acuerdo al Plan Estratégico Multianual (PESEM) del Sector Agricultura 2012 – 2016, el cual tiene como objetivo principal el incrementar la eficiencia de la gestión del agua y el uso sostenible de los recursos hídricos.

Según el MEF, el PSI ha identificado las dificultades para la tecnificación del riego en la serranía peruana, donde sobresalen los altos costos de acondicionamiento de la infraestructura de riego, así como la baja eficiencia de conducción y distribución debido a problemas de filtración.

Además, se identificó la alta escorrentía superficial, el uso inapropiado de los canales y excesiva parcelación de las tierras agrícolas; la baja eficiencia de aplicación del agua, por desconocimiento de los métodos de riego eficientes y del requerimiento de agua por cultivo; la débil organización comunal y la poca participación de los usuarios.