Lima. El gobierno de Ollanta Humala espera que la estadounidense Newmont confirme en los próximos días el desarrollo de su proyecto Minas Conga de US$4.800 millones en Perú, paralizado por protestas de pobladores que temen efectos sobre sus fuentes de agua, dijo el martes el primer ministro.

El primer ministro, Óscar Valdés, refirió que Newmont probablemente acatará las recomendaciones planteadas por el gobierno para mejorar el plan ambiental del proyecto, que tiene todas las aprobaciones necesarias. Sería la mayor inversión minera en la historia de Perú.

"Es cierto que el presidente dio una serie de condiciones que tengo entendido (que en Newmont) las han evaluado y estamos esperando una respuesta afirmativa que se va a dar en estos días", declaró el primer ministro cuando se le preguntó si la empresa confirmaría el desarrollo del proyecto Minas Conga.

"Estamos trabajando para que esta empresa en su momento tenga que volver a operar, porque no hay nada que lo impida", afirmó Valdés en una conferencia con la prensa extranjera.

Las declaraciones del primer ministro ocurren unos días después de que pobladores de la región norteña de Cajamarca reanudaran protestas contra el desarrollo de Minas Conga, las cuales podrían radicalizarse en los próximos días.

El emprendimiento de oro y cobre Minas Conga fue detenido en noviembre luego de una ola de violentas protestas que derivó en primera crisis en el gobierno del presidente Humala.

En un intento por aplacar las manifestaciones, el gobierno contrató a peritos que evaluaron parte del estudio de impacto ambiental del proyecto, tras lo cual recomendaron mantener dos de cuatro lagunas que serían afectadas por su operación y elevar la capacidad de los reservorios de agua previstos.

El presidente Humala pidió a Newmont y a su socia local Buenaventura que cumplan con las propuestas de los peritos para poder avanzar con el proyecto.

"Una vez que responda, está en condiciones de iniciar el proyecto (...) La respuesta tiene que ser de acuerdo a los requerimientos que ha dado el presidente", dijo Valdés.

Protestas siguen. Newmont dijo el mes pasado que informaría a fines de junio su decisión sobre el futuro de su proyecto Minas Conga, que produciría entre 580.000 y 680.000 onzas de oro anuales.

Las empresas evalúan trasvasar el agua de cuatro lagunas -Mala, Chica, Azul y Perol- hacia tres reservorios que se construirán cerca del lugar de origen de las mismas. Además, tienen previsto depositar la roca removida sobre la laguna Azul.

"Newmont ha tenido una feliz iniciativa de que va a empezar las obras con los reservorios, durante los dos primeros años se va a ver el tema del agua, se van a construir los reservorios", afirmó Valdés en la conferencia de prensa.

"Allí la población de Cajamarca ya no solamente lo va ver gracias al peritaje, sino que se va a dar cuenta que hay cuatro veces más agua, el problema en Cajamarca no es falta de agua, la población no tiene acceso al agua", afirmó.

Pobladores de Cajamarca rechazan el desarrollo de Minas Conga por temor a que afecte las fuentes naturales de agua de la zona situada a 4.200 metros sobre el nivel del mar, que vive principalmente de la agricultura y ganadería.

En Cajamarca, el presidente de esa región Gregorio Santos encabezó un mitin en el que sugirió a sus seguidores levantarse contra Humala por supuestamente no cumplir con su promesa de respetar el medio ambiente y el agua en la zona.

"Cuando el presidente no cumple su palabra", exclamó Santos y pobladores respondieron que "¡lo sacan!". "Cuando el presidente no honra sus compromisos", gritó otra vez. "¡Lo sacan!", insistieron los manifestantes en la plaza de la ciudad.

"Ecuador sacó a (al presidente Lucio) Gutiérrez porque mintió; lo sacó a (Jamil) Mahuad porque mintió; lo sacó a Abdalá Bucaram porque le mintió ¡y Ecuador no ha desaparecido!", detalló.

Pero otro grupo de cajamarquinos apoya el desarrollo del plan minero y realizó una manifestación similar la semana pasada.

Perú posee vastos recursos mineros -es el segundo productor mundial de cobre y el sexto de oro-, pero la extracción suele toparse con el rechazo de pobladores que temen daños ambientales o piden una mayor tajada de los ingresos del sector.

Los conflictos, que suman más de 250 en todo el país, amenazan con frenar más proyectos mineros de la cartera por unos US$53.000 millones previstos para los próximos años.

La evidente polarización de las comunidades con respecto a la dinámica actividad minera del país refleja lo infructuoso que ha sido el esfuerzo de las autoridades peruanas por lograr que las poblaciones rurales pobres, donde se ubican mayormente los proyectos, se beneficien del auge de las materias primas.