Lima. Más de un millar de manifestantes del interior de Perú llegaron este jueves a Lima, tras una caravana de nueve días, para demandar el cierre de millonarias operaciones mineras que acusan de contaminar el agua, en un abierto desafío al presidente Ollanta Humala de ex aliados de izquierda y jefes regionales.

La protesta comenzó la semana pasada en la región norteña de Cajamarca, la cual luego se trasladó a Lima -tras una caminata y movilización en buses de unos 900 kilómetros- para rechazar los proyectos en el vital sector para la economía del país.

"La minería (en Perú) ha sido irresponsable ambientalmente y socialmente, por eso estamos reclamando que se prohíba la minería en cabeceras de cuencas de agua", dijo uno de los organizadores de la protesta, Marco Arana, al frente de una caravana de vehículos en su ingreso a la capital del país.

Cajamarca logró en noviembre, tras fuertes protestas, paralizar el proyecto Minas Conga de US$4.800 millones de la estadounidense Newmont, alegando que su operación disminuiría las fuentes de agua en la zona.

"Tenemos que tomar la decisión de elegir entre minería y el agua", afirmó un ex sacerdote católico y líder del partido de movimientos de izquierda Tierra y Libertad, que apoyó la candidatura del ahora presidente Humala.

Los manifestantes y sus dirigentes planean reunirse este viernes con autoridades del Congreso para presentar iniciativas legislativas en busca de la suspensión de proyectos mineros.

Humala, quien moderó su discurso radical de izquierda para ganar las elecciones el año pasado, sorprendió en el gobierno al mantener una política económica promercado que ha sido motor de crecimiento del país, aunque desordenado y con poca inversión en infraestructura social para reducir la pobreza.

Guerra por el agua. Perú tiene unos 200 latentes conflictos sociales que podrían estallar en cualquier momento, la mayoria de ellos contra el sector minero por temores ambientales, el cual representa inversiones de US$50.000 millones los próximos años.

La reacción antiminera ha reunido a los líderes de distantes regiones mineras -que se han distanciado de Humala tras su viraje político- en torno a la denominada "guerra por el agua".

"Todos los presidentes regionales debemos unir esfuerzos para hacernos respetar ante el gobierno frente a los problemas de contaminación y uso desmedido del agua que hacen las mineras", dijo el jefe de la región de Cajamarca, Gregorio Santos.

Santos, quien se ha convertido en un visible opositor de Humala, ha cordinado desde hace semanas la protesta con sus colegas de las regiones Tacna y Ancash, donde operan las mineras Southern Copper y Antamina, las dos mayores productoras del cobre del país sudamericano.

Southern encara en Tacna el rechazo de dos proyectos, Tía María y la ampliación de una de sus mina, por unos US$1.800 millones, por temores que se afecte el agua.

Las mineras afirman que sus operaciones respetan el medio ambiente y que los estudios de impacto ambiental para sus futuros proyectos cumplen con los estándares internacionales.

Analistas temen que la protesta desemboque o genere en algún momento violentas reacciones contra las operaciones mineras, que representan el 60% de las exportaciones del país.