Lima. Pobladores del norte de Perú retomaron este lunes su protesta en contra de un proyecto de US$ 4.800 millones de la minera Newmont ante temores ambientales, aunque sin la fuerza de otras manifestaciones previas que desafiaron al gobierno.

Unos 1.000 pobladores se congregaron en el centro de la norteña región de Cajamarca, demandando que el gobierno declare inviable la que sería la mayor inversión minera en la historia de Perú. El proyecto incluye trasvasar el agua de cuatro lagunas andinas a varios reservorios.

"Nos vamos a movilizar en una protesta pacífica en Cajamarca, Hualgayoc y Celendín (dos de las provincias de Cajamarca)", dijo el presidente del Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca, Wilfredo Saavedra, en una conversación telefónica con Reuters.

La protesta -que se extenderá hasta este martes- no mostraba la fuerza de las marchas previas realizadas en noviembre, que llegaron a congregar a unas 5.000 personas, derivando en desabastecimiento y bloqueos de carreteras que detonaron la primera gran crisis del gobierno.

El menor apoyo se da tras las duras medidas adoptadas por el presidente Ollanta Humala para aplacar las persistentes protestas de noviembre, que golpearon su popularidad -actualmente en un 47% desde el 65% de septiembre- y lo llevaron a renovar su gabinete ministerial.

En ese momento, Humala declaró por varios días el estado de emergencia en Cajamarca y congeló los fondos del gobierno regional.

Asimismo, el dirigente Saavedra, quien estuvo preso por 10 años acusado de colaborar con la guerrilla Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), y otros líderes fueron detenidos por varias horas y liberados sin que se le presentaran cargos.

En otro intento por calmar las aguas, el gobierno dijo la semana pasada que encomendará una evaluación de expertos internacionales a los capítulos del estudio de impacto ambiental presentado por Newmont concernientes a las fuentes de agua para garantizar su permanencia.

Humala asumió el poder en julio con la promesa de aminorar los crecientes conflictos sociales, que amenazan con frenar inversiones mineras y energéticas que suman unos US$ 50.000 millones, y distribuir los beneficios del auge económico local con el tercio de peruanos que aún es pobre.

La extracción de la riqueza natural de Perú -el segundo productor mundial de cobre y plata y el sexto de oro- suele despertar el rechazo de las comunidades, precisamente en medio de temores ambientales y reclamos de mayores beneficios sociales.

Ante el rechazo a Minas Conga -que produciría entre 580.000 y 680.000 onzas de oro anuales en sus primeros cinco años-, Newmont y su socia local Buenaventura suspendieron temporalmente el desarrollo del proyecto.

Las empresas afirman que el estudio de impacto ambiental, aprobado hace un año por el anterior gobierno, cumple con los más altos estándares y que la población no tendrá problemas pues con los reservorios contará con agua potable durante todo el año.

La minería es vital para la economía peruana, pues aporta cerca del 60% de los ingresos por exportaciones.