Lima. Southern Copper, una de las mayores cupríferas del mundo, afirmó este martes que hará "todo lo posible" por desarrollar un proyecto de unos US$1.000 millones en Perú, en medio de protestas en contra del plan por temor a que contamine tierras agrícolas.

Southern Copper, controlada por el Grupo México, busca desarrollar Tía María, que es uno de los proyectos estrella de la minera, que elevaría la producción de cobre en 120.000 toneladas anuales.

En 2009, una violenta protesta en contra de la explotación de recursos naturales en la Amazonía dejó más de 30 policías y nativos muertos y se convirtió en la peor crisis del gobierno del presidente Alan García.

Sin embargo el proyecto, ubicado en la región de Arequipa en el sur de Perú, es rechazado por algunos pobladores de zonas vecinas porque creen que afectará los recursos hídricos y contaminará la zona, altamente dependiente de la agricultura.

Este martes, cientos de pobladores de la localidad de Islay, realizaban su segundo día de protestas, que por momentos se han tornado violentas con la quema de un autobús y choques con la policía el lunes.

"Tía María sigue en marcha y se llevará a cabo cuando el Ministerio de Energía y Minas apruebe el EIA (estudio de impacto ambiental) o las recomendaciones a que haya lugar, las mismas que la empresas cumplirá", dijo a Reuters el presidente ejecutivo de Southern Copper, Oscar González.

La firma afirmó en octubre de este año que esperaba comenzar a construir el proyecto en el primer trimestre del 2011 y ponerlo en marcha a mediados del 2012.

A la pregunta si se concretaría el cronograma previsto para iniciar Tía María en el 2012, González afirmó: "Haremos todo lo posible para que así sea".

"Cada día de retraso es una oportunidad perdida para generar empleos directos e indirectos, canon minero para la población, impuestos para el país y apoyo directo para los agricultores del valle", agregó.

Perú, el segundo mayor productor mundial de cobre, ha atraído proyectos mineros multimillonarios, pero cientos de comunidades rechazan algunos de los nuevos planes.

En 2009, una violenta protesta en contra de la explotación de recursos naturales en la Amazonía dejó más de 30 policías y nativos muertos y se convirtió en la peor crisis del gobierno del presidente Alan García.

Terminarían evaluar plan en enero. Las protestas contra Southern Copper se realizan pese a que la minera ha desistido de utilizar aguas subterráneas en Tía María y ha dejado en claro que construirá una planta desalinizadora de agua de mar.

"El proyecto Tía María ha reformulado su EIA para emplear agua de mar desalinizada. No emplearemos agua superficial ni agua subterránea del Valle de Tambo", reiteró González.

"Las autoridades del Ministerio de Energía y Minas deben recoger las observaciones que pudiesen surgir, evaluar el EIA y, de ser el caso, formular las observaciones a que hubiese lugar para que la empresa las absuelva", agregó.

En un intento por aplacar los temores en Islay, el ministro de Energía y Minas de Perú, Pedro Sánchez, dijo que su cartera evaluaría el EIA de Southern con la ayuda de expertos de Naciones Unidas para "mejorar los procedimientos ambientales y llevarlos a un mejor nivel de excelencia".

Sánchez afirmó que su cartera terminaría de evaluar el EIA de Southern Copper en enero del 2011, al tiempo que refirió que siguen dialogando con las autoridades y líderes agrarios de Islay para disipar sus dudas respecto al proyecto.

Pero afirmó que la "intransigencia" de algunos dirigentes ha minado las conversaciones.

"Nos hemos reunido con el presidente regional de Arequipa, Juan Manuel Guillén, alcaldes provinciales y distritales de Islay y algunos dirigentes a quienes se les aseguró que el proyecto cuprífero Tía María se podría construir únicamente si no tiene impactos ambientales negativos", afirmó.

Southern Copper desarrolla proyectos con una inversión total de US$5.600 millones en los próximos cinco años para elevar la capacidad de producción a 600.000 toneladas de cobre y 5.600 toneladas de molibdeno.

La empresa opera las minas Toquepala y Cuajone y la refinería de Ilo en Perú. Asimismo, controla en México los yacimientos La Caridad y Cananea.