La bancarización en el Perú es tan baja y sus perspectivas de crecimiento económico son tan altas que varios de los bancos más grandes del mundo han estado rondando y visitando a la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). El año pasado, Morgan Stanley, uno de los principales otrora bancos de inversión del mundo, puso una oficina aquí.

Ellos no vienen a pelear clientes en las calles, pero los bancos chinos, brasileños y europeos que se han sentado a conversar con el superintendente Felipe Tam, sí podrían. La oportunidad es grande, pero la concentración en el sistema financiero peruano no es un obstáculo pequeño. ¿Entrar a crecer a pulso como el HSBC? ¿Comprar una operación existente? Con las cosas como están, pocos querrían vender... pero a ese precio sí. Haciendo un análisis más fino de por qué es atractivo el Perú para muchos bancos internacionales tenemos que, según la Asociación de Bancos (Asbanc), el porcentaje de personas que utilizan los servicios que ofrecen las instituciones financieras no supera el 25%, y eso, de acuerdo con el ministro de Economía y Finanzas, Ismael Benavides, representa un potencial de crecimiento inmenso.

Esa proporción es bastante baja si se le compara con el desempeño económico del Perú en los últimos años y en especial si se toman en consideración los resultados financieros récords de los bancos.

En 2010, la economía peruana creció más de 8%, mientras que las utilidades de los bancos, según la SBS, crecieron 15,9%, sumando un total de S/. 3.763 millones. Este año se espera que la economía crezca al menos 6%. No es difícil sacar cuentas.

Es lógico entonces: en un mundo y mercados desarrollados que siguen llenos de incertidumbres, debatiéndose a diario entre pronósticos de corto plazo que no se cristalizan, cifras contradictorias, luchando contra las probables recaídas, tapando los huecos y alarmas que aparecen todos los días en buena medida por los crecientes déficits fiscales, no es una casualidad –ni una sorpresa– que los inversionistas pongan sus ojos y dinero en países con economías estables, predecibles y sobre todo boyantes y con grandes perspectivas. Y la inversión siempre requiere de intermediación financiera.

Además, la demanda por crédito para empresas y personas viene creciendo vertiginosamente pese a que el spread entre tasas activas y pasivas no se ha reducido en la misma proporción. De hecho, ello sigue siendo un punto débil dentro del marco competitivo peruano.

Así, el costo de un crédito hipotecario en soles –relativamente de bajo riesgo para el banco– oscila en promedio entre 11% y 13%, mientras que un depósito a plazo fijo a un año en los cuatro principales banco (que son los principales otorgadores de créditos) no supera el 1,5%. Esto último, en opinión del economista de ESAN Miguel Ángel Martin Matos es un problema de concentración y hasta de falta de competencia, lo cual, de plano, es negado por los bancos.

“Hay concentración pero no falta de competencia. Para que haya competencia basta que seamos cuatro grandes y fuertes, así que la pregunta no es si hay concentración, sino si hay poca competencia. Hay una competencia enorme en todos los segmentos en tasa y clientes”, dice el gerente general del BCP, Walter Bayly. A noviembre del año pasado, siempre de acuerdo con cifras oficiales de la SBS, entre los dos primeros bancos (BCP y BBVA) concentran el 57,94% de todos los créditos y entre los cuatro primeros (el Scotiabank y el Interbank, además de los dos primeros mencionados) concentran el 83,59%.

Otro aliciente y fuerte atractivo para los bancos de afuera es la baja morosidad en el sistema financiero peruano (poco menos de 1,6% de todos los créditos directos).

Como se ve, el panorama y la perspectiva para la economía y el sistema financiero son poco menos que espectaculares. En la lista de posibles –y probables– interesados están el Robabank de Holanda, el Banco Gran Colombia (que ya opera en el Perú a través de tres de sus subsidiarias en fideicomiso y leasing), el Banco Latinoamericano de Comercio Exterior, el Banco Mitsubishi Tokio, el Banco Industrial de China y el mismísimo Banco de China.

De acuerdo con el presidente de Asbanc, Óscar Rivera, y en realidad de acuerdo con todos los que tienen que ver directamente con el sistema financiero, incluyendo a los gerentes generales de los bancos más pequeños, a competencia es bienvenida porque ello obliga a mejorar la eficiencia del sistema, reducir los costos y precios y mejorar los servicios.

Pero ¿cuánto cuesta ingresar al Perú? El HSBC ingresó al país en marzo de 2006 con el negocio de banca corporativa y desde entonces ha logrado una participación de mercado de 1,73% en colocaciones y de 1,75% en depósitos. Ellos eligieron no comprar nada (“aunque siempre estamos mirando por oportunidades”, como se apura en explicar su gerente general, Luis Felipe Mauger) y desde entonces, a puro pulmón, han abierto 24 oficinas a un costo aproximado de US$ 500.000 por oficina.

Sin embargo, comprar un banco a cinco veces su valor en libros para hacerse con menos del 3% de un mercado ultraconcentrado tampoco parece una buena alternativa. Tampoco parece que el BBVA o el Scotiabank quieran o puedan vender, así que la alternativa probablemente serían el BCP (su ex presidente, Dionisio Romero, nunca negó la posibilidad si el precio es el “adecuado”) o el Interbank, que lo ha negado en todos los idiomas.

Tal vez el camino vaya por lo que ya empezó a hacer el BBVA: comprar instituciones microfinancieras, fusionarlas y como resultado obtener una con la que pueda gestionar y enfrentar muy bien los riesgos del sector desbancarizado por excelencia. Si es así, lleva la delantera, y el BCP y el Scotiabank han seguido su ejemplo. ¿Cerrando puertas de entrada?

Los bancos transnacionales están haciendo cola para entrar en el Perú, pero la puerta es todavía muy angosta y los segmentos que quedan por bancarizar son los más difíciles de alcanzar. Una barrera para llegar a ellos es la dispersión geográfica que dificulta su aglutinación.

Como consecuencia, esto resta utilidad a los bancos interesados en captar estos segmentos. No obstante ello, y según fuentes de la SBS y del Ministerio de Economía que no quisieron ser identificadas, empezará a suceder inevitablemente y con fuerza este año; sin embargo, es poco probable que se modifique la normativa para que ello suceda.

El primero de ellos ha sido el Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) Limited, que, con un patrimonio inicial de  US$50 millones, acaba de presentar su solicitud de ingreso al sistema financiero peruano. En un inicio –según reveló el comunicado de la SBS– solo tendrá una oficina en Lima y se dedicará a atender al sector corporativo de empresas que hacen negocios con China y, en banca personal, a los naturales de ese país.

Si bien ello puede sonar poco ambicioso y de hecho es muy poco agresivo para un banco que tiene la mayor capitalización bursátil del mundo y más de 900 millones de clientes.

Seguramente, y como el HSBC en realidad, pretenderá crecer a pulmón mientras está a la espera del momento de comprar alguna otra operación. Van llegando. Los bancos que ya operan aquí lo saben y se están preparando, incluso reduciendo ligeramente sus spreads. ¡Que viva la competencia!