Para este jueves se prevé el reinicio de las protestas contra el mayor proyecto minero en Perú, Minas Conga, tras la autorización para la reanudación de obras después del estudio de impacto ambiental entregado a las autoridades la semana del 21 de mayo.

El proyecto Minas Conga, desarrollado por Newmont y la peruana Buenaventura, cuenta con un estudio de impacto ambiental aprobado por el gobierno y según los planes de la compañía comenzaría a operar desde 2014.

Las protestas implicarán la paralización de la provincia de Cajamarca y se prevén tomas de carreteras, aunque líderes de movimientos que rechazan el proyecto anunciaron que no tomarán las vías y que tampoco dañarán la propiedad privada.

Newmont y Buenaventura operan en Cajamarca la mina de oro Yanacocha, una de las mayores productoras de Latinoamérica.

En 2004, Yanacocha abandonó la exploración de su proyecto Cerro Quilish en Cajamarca, luego de protestas de las comunidades por temores sobre el abastecimiento de agua.

Un año antes, campesinos de la vecina región norteña de Piura atacaron a la canadiense Manhattan Minerals, que tuvo que abandonar su proyecto de cobre y oro, cuya inversión ascendía en ese entonces a US$315 millones. Los manifestantes temían que la minera contaminase una zona agrícola.

Cajamarca produce un tercio del oro de Perú, que es el sexto productor mundial de oro y el segundo de cobre.

Según analistas, el desarrollo o no de Minas Conga, que busca producir entre 580.000 y 680.000 onzas de oro anuales desde 2014, marcará la pauta en la relación del presidente izquierdista Humala con los inversionistas privados.

Humala busca aplacar los conflictos sociales relacionados con unos 200 proyectos mineros y de petróleo en el país andino, donde un tercio de la población vive en la pobreza a pesar del auge económico de los últimos años.

Perú tiene proyectos mineros y energéticos con inversiones de al menos US$45.000 millones en la próxima década.

* Con información de Reuters.