Tian Yunhai, vicedirector general de la Gerencia de Cooperación Internacional del Development Bank of China, sabía muy poco del Perú hasta que a mediados de 2009 recibió el encargo de viajar a Lima para analizar in situ la realidad del mercado financiero peruano y la posibiilidad de instalarse como entidad bancaria o con una oficina de representación. Luego de reunirse en noviembre de ese año en Lima con el superintendente de Banca, Seguros y AFP (SBS), Felipe Tam, el informe de Yunhai ratificaba al Perú como una plaza financiera muy atractiva para invertir.

Como Yunhai, decenas de ejecutivos de diversas entidades de Europa, Asia, Norteamérica y América Latina se han reunido desde 2009 con Tam barajando la posibilidad de intalarse en el Perú, algo inimaginable diez años atrás.

El sistema peruano es uno de los mejores ejemplos del blindaje de los bancos de la región, lo que puede comprobarse en el Ranking de los Mejores Bancos de
América Latina que AméricaEconomía publica en esta edición y donde cuatro bancos peruanos ocupan puestos de vanguardia.

La bonanza peruana es tal que mientras entre 2008 y 2009 su boyante economía pasó de crecer casi 9% a 0,9%, su sistema bancario obtuvo utilidades
muy altas y sin que la morosidad crezca. “Los indicadores financieros mostrados por los bancos, financieras e instituciones microfinancieras (IMF) –como cajas de ahorro municipales, rurales y edpymes–, en general fueron muy buenos”, dice el socio de Finanzas Corporativas de Apoyo Consultoría, Eduardo Campos. “En 2009 la morosidad no fue un problema y los indicadores de liquidez, eficiencia y rentabilidad fueron notables como resultado de un manejo conservador de la cartera, del crecimiento del gasto público y el gasto privado que, a pesar de las perspectivas pesimistas, impulsaron la demanda interna y, con ello, el dinamismo de los créditos de consumo e hipotecarios”.

De hecho, y a pesar de que los ingresos de la banca múltiple cayeron 0,8% en 2009, en cuanto a utilidades, el BBVA Banco Continental logró un importante primer lugar con S/.927,5 millones, seguido por el Banco de Crédito del Perú con S/.924,5 millones y Scotiabank con S/.630,5 millones. Interbank ganó S/.429,4 millones, lo que supuso un incremento de 58,8% respecto a 2008. Con crisis y todo.

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No obstante, en combinación con la innegable pericia de los banqueros peruanos para aprovechar oportunidades y reconocer riesgos, el éxito tuvo mucho que ver con la regulación. Además de obligarlos a sobrecapitalizarse y mantener márgenes de provisiones muy altos, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP les dejó muy poco espacio para inventar e innovar a sus anchas con productos sofisticados –es cierto–, pero gracias a ello no tomaron ciertos riesgos que hubieran podido ser peligrosos. Como dijera hace poco elbanquero Dionisio Romero Seminario: “A nosotros (BCP) nos ofrecieron participar en esos derivados financieros, pero no los entendimos y dijimos que no […] y, además, aquí, el supervisor no nos dejaba comprarlos”.

Sin techo a la vista. Lo más probable es que el énfasis de las estrategias de las instituciones financieras peruanas siga dirigiéndose a los sectores más bajos de la pirámide socioeconómica y a los sectores consumo y micro y pequeña empresa, pues, pese a lo avanzado a la fecha y al éxito (aún relativo) de las instituciones microfinancieras, solo el 25% de los peruanos utiliza servicios financieros de algún tipo. De hecho, durante 2009 Scotiabank compró el Banco del Trabajo y lo convirtió en una financiera (Crediscotia) para competir en ese segmento, y el Banco de Crédito del Perú adquirió Edyficar, la edpyme con mayor cartera de clientes en su sector, que meses antes se había convertido en financiera para poder captar depósitos del público.

Otras edpymes siguieron el mismo camino por las ventajas que ello les representa. Como explica el asociado en Finanzas Forporativas de Apoyo Consultoría, Ienzo Duarte, además de captar depósitos, como edpymes solo pueden ofrecer 24 operaciones a sus clientes y como financieras pasan a estar autorizadas a realizar 42. “A partir de la conversión pueden empezar a financiarse en el mercado de capitales a través de la emisión de papeles comerciales o deuda (bonos)”, dice Duarte.
“Además, como financieras son más atractivas para algún banco local o extranjero que quiera participar en el segmento minorista de consumo y de micro y pequeña empresa.

En cuanto a resultados para 2010, Eduardo Campos, de Apoyo Consultoría, señala que se espera un sector financiero más dinámico y agresivo en general, que sea consistente con el mayor crecimiento esperado de la economía comparado con 2009 (más de 8%, según instituciones peruanas e internacionales).

“El dinamismo se está dando en casi todos los sectores económicos, y el componente de inversión privada es el que mostrará un crecimiento importante”, dice Campos. “En ese contexto, la reactivación de los planes de inversión de las empresas generará necesidades de financiamiento y, por tanto, el segmento corporativo será un agente dinamizador del sistema financiero”.

 

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La cereza de la torta para el sistema, según Campos, radica en que también los consumidores están optimistas sobre el futuro cercano y, en ese contexto, se animan a adquirir bienes durables (autos, casas, entre otros) dinamizando los créditos personales en todos sus segmentos (de consumo, vehiculares e hipotecarios). En cuanto a la tasa de interés de referencia del Banco Central de Reserva, según los especialistas consultados podría cerrar el año en alrededor de 3% o 3,5%. En todo caso, el mismo ente emisor observa que ello no tiene un efecto directo sobre las tasas de créditos de menor cuantía y plazo (consumo, microempresa).

Todo ello, debería permitir, según pronostican los expertos, que la industria financiera peruana crezca entre 20% y 30% en promedio (con las instituciones más pequeñas y aquellas dirigidas a los segmentos más bajos adelante), los créditos registren un avance de entre 15% y 20% y los retornos ronden el 30%. Nada mal para un sector que, en el mundo, aún no termina de salir del hueco.