Sao Paulo. La petrolera estatal brasileña Petrobras amplió el viernes a US$79.000 millones su planeada oferta de acciones, la mayor en la historia de los mercados, en una posible señal de que la demanda por los títulos es alta.

Petrobras dijo que elevará el monto destinado a la sobreasignación de acciones a 940 millones de papeles, frente a una opción original de 564 millones de acciones.

La operación busca financiar el mayor programa de exploración petrolera del mundo.

La decisión de la firma podría señalar que los inversores están superando los temores sobre el impacto de la transacción.

Buena parte de la oferta será absorbida por el gobierno, que está canjeando derechos de explotación de reservas de petróleo por acciones de la firma por un monto de US$43.000 millones.

"Es una señal positiva. Podría significar que hay un gran comprador ahí afuera, como un fondo de riqueza soberana, que ha manifestado interés", dijo Márcio Macedo, que supervisa alrededor de US$40 millones en activos en Humaita Investimentos, en Sao Paulo.

La enorme oferta superaría fácilmente la oferta pública inicial de acciones de US$22.100 millones del Agricultural Bank of China de este año, así como también la venta de acciones por US$36.800 millones de la japonesa NTT, en 1987.

Las acciones preferenciales de Petrobras perdían un 0,3% a las 16:32 GMT a 26,28 reales en la Bolsa de Valores de Sao Paulo, cuyo indicador referencial perdía un 0,79% a la misma hora.

Este mes, Petrobras presentó un documento al regulador para vender 1.590 millones de nuevas acciones preferenciales y 2.170 millones de nuevos títulos comunes, cifras que no incluyen la opción de sobreasignación.

De acuerdo con los precios de cierre del jueves, la venta de esas acciones podría recaudar 107.000 millones de reales (US$62.500 millones).

Colocadores. El tamaño récord de la emisión crea un beneficio inesperado para los colocadores, que son liderados por el brasileño Banco Bradesco en coordinación con Bank of America Merrill Lynch, Citigroup, Itaú Unibanco, Morgan Stanley, y Santander Brasil.

La oferta también será coadministrada por el banco de inversiones brasileño BTG Pactual y el estatal Banco do Brasil.

Se espera que la concreción de la venta allane el camino a ofertas de acciones por parte de otras empresas, que se salieron del mercado para competir con semejante operación.

En esa lista estarían la empresa española de energía Repsol, que busca captar fondos en el mercado brasileño.

El acceso a enormes reservas que yacen en las profundidades del lecho oceánico y su dominio del creciente mercado de combustibles de Brasil han convertido a las acciones de Petrobras en una de las más apetecidas en mercados emergentes.

Pero la incertidumbre respecto a la transacción, que fue postergada en dos meses desde su fecha original en julio, ha pesado con fuerza en los títulos de la estatal, que al cierre del jueves habían perdido más de un 27% este año.

Petrobras fijará el precio de la oferta el 23 de septiembre, menos de dos semanas antes de que los brasileños elijan a un nuevo presidente.

Según los sondeos de intención de voto, la candidata oficialista Dilma Rousseff, protegida del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuenta con una amplia ventaja sobre el opositor José Serra.

Se espera que la transacción eleve el porcentaje del Estado en el capital total de Petrobras, una medida que es respaldada con fuerza por Rousseff, quien favorece un fuerte rol del gobierno en la economía.

Los críticos dicen que la transacción indica una creciente interferencia del gobierno en una empresa que durante años ha mantenido un delicado equilibrio entre servir a los inversionistas privados y satisfacer las necesidades del Estado brasileño, que es su accionista controlador.

Petrobras enfrentó el escepticismo de algunos inversores que cuestionaron el precio de 8,51 dólares por barril de crudo de las reservas que serán usada en el canje de petróleo por acciones, un precio considerablemente mayor que el de US$5 a US$6 por barril que analistas consideran justo.

La oferta de acciones recaudará dinero para el plan de inversión de 224.000 dólares a cinco años de la empresa, que apunta a convertir a Brasil en un importante exportador de petróleo.