Río de Janeiro. La petrolera estatal brasileña Petrobras anunció el lunes que realizó la colocación de US$6.750 millones en títulos en los mercados internacionales de capital para captar recursos, con vencimientos de cinco y diez años.

En un comunicado, Petrobras aseguró que la demanda fue 2,75 veces y tres veces, respectivamente, superior al volumen final para los plazos de cinco y diez años, con participación de 629 inversores de Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina.

La compañía explicó que pretende utilizar los recursos líquidos de la emisión para una operación de recompra de títulos y propósitos corporativos en general.

Petrobras captó US$5.000 millones con la venta de bonos con plazo de cinco años y cupón del 8,375% al año, un precio del 99,02 por ciento del valor inicial, garantizando a los inversores un rendimiento del 8,625%.

También fueron emitidos US$1.750 millones en títulos de 10 años y cupón del 8,75%, que fue vendido al 98,375%, con un rendimiento del 9%.

Se trata de la primera operación en el mercado internacional de una empresa brasileña desde el pasado mes de junio, y la primera después de que la presidenta del país, Dilma Rousseff, fuese apartada de su cargo el día 12 de este mes.

Petrobras tiene US$33.000 millones en títulos que vencen en los próximos cinco años, lo que equivale al 60% de la deuda en bonos en circulación.

La petrolera, mayor empresa de Brasil, vive una grave crisis económica a raíz de la descubierta de una gigantesca red de corrupción formada por empresarios, altos cargos y políticos, que amañaron y se repartieron los contratos con la empresa entre 2004 y 2014, habiendo desviado al menos US$2.000 millones.

En el primer trimestre de 2016, Petrobras tuvo un déficit de 1.246 millones de reales (cerca de US$356 millones), que contrastan con los 5.330 millones de reales (alrededor de US$1.520 millones) en beneficio que tuvo en el mismo período del año pasado.

El resultado negativo fue atribuido a los casi US$2.750 millones en gastos con intereses cambiales, a una caída del 7% en la producción de petróleo y gas natural, y a un descenso del 8% en las ventas de los derivados en suelo brasileño.