Londres. El proveedor de servicios petroleros Petrofac Ltd contrató a los bancos de inversión Barclays y HSBC para ayudar con la venta de sus campos en México, mientras se prepara para reducir sus operaciones de producción de crudo y gas, dijeron varias fuentes bancarias.

Petrofac, que diseña, construye, opera y mantiene instalaciones, se expandió en proyectos de producción de petróleo y gas durante el auge del precio del crudo a principios de esta década.

La estrategia no fue sostenible y el año pasado la compañía advirtió que la división de servicios integrados de energía tendría ganancias menores a las esperadas, afectada por precios del petróleo más bajos, menor inversión de capital por parte de los clientes en México y una entrada tardía en el Área Gran Stella en el Mar del Norte.

La compañía ahora busca reenfocarse en actividades centrales como la ingeniería y la construcción en tierra.

La deuda neta de Petrofac era de alrededor de US$600 millones a fines de 2017, por debajo de los US$850 millones que había pronosticado.

Petrofac, Barclays y HSBC se negaron a hacer comentarios.

A comienzos de 2012, Petrofac se convirtió en la primera compañía extranjera en operar campos petroleros estatales en México, cuando Pemex le otorgó dos contratos de servicios integrados.

La deuda neta de Petrofac era de alrededor de US$600 millones a fines de 2017, por debajo de los US$850 millones que había pronosticado. La compañía informó una pérdida neta de US$29 millones para el año.

Las compañías de servicios petroleros se vieron perjudicadas por la debilidad de la demanda debido a que los precios bajos del petróleo obligaron a los productores a recortar el gasto de capital y diferir o cancelar los contratos.

Las compañías que perforan pozos, transportan agua y brindan otros servicios a firmas de exploración de energía también se vieron afectadas por la caída en los precios del petróleo.

El referencial Brent se desplomó alrededor de US$27 por barril en 2016 tras haber cotizado a más US$100 dos años antes. Este viernes, el contrato cerró en US$77,12.

En los últimos meses, las empresas petroleras han vuelto a obtener ganancias debido al alza del crudo y a los beneficios de los profundos recortes de costos que hicieron durante la recesión. Pero sus proveedores aún sienten la presión y tratan de hacer frente a la baja rentabilidad.