La petrolera estatal Petrobras puso a la venta las dos primeras sondas de perforación hechas en Brasil en los últimos 30 años por US$40 millones, 1.800% por debajo de su costo de US$720 millones a inicios de esta década.

Estas sondas forman parte de un paquete de siete que serán subastadas por Petróleo Brasileño S.A. (Petrobras) en mayo.

Las sondas fueron entregadas a la petrolera en 2013, tras haber sido construidas por un consorcio formado por las constructoras Odebrecht, UTC y Queiroz Galvao, todas ellas salpicadas por el gigantesco caso de corrupción en Petrobras.

La petrolera divulgó las reglas de la subasta, en la que las dos sondas salen a un precio mínimo de US$20 millones cada una, muy por debajo de los 360 millones de dólares que costaron individualmente a las arcas públicas.

"Es un absurdo vender dos sondas tan nuevas por este precio. No es hora de vender nada", criticó el coordinador de la Federación Única de Petroleros (FUP) de Brasil, José Maria Rangel.

En 2015, las dos sondas fueron usadas como hoteles flotantes, dando apoyo a operaciones de mantenimiento en otras plataformas petroleras, gracias a que disponen de tres torres de 145 metros que les permiten llegar a aguas profundas.

Petrobras se defendió de las críticas al asegurar que la subasta responde a la necesidad de "readecuar su flota a las actuales demandas de la compañía", tras la reducción de inversiones debido a la caída de los precios del petróleo en el mercado internacional y a la crisis financiera que vive la compañía por la corrupción.

Actualmente, en Brasil hay 11 sondas de perforación de pozos marítimos en operación, siete menos que en 2016. En el auge de la actividad exploratoria, en 2011, había 50 sondas. De las siete que Petrobras quiere vender, apenas una sigue en operaciones.