Asunción. Mientras a un grupo inversor privado, representado por el empresario Ulisses Rodrigues Teixeira, no le dejaron concretar en el 2008 la construcción de una planta de etanol y azúcar, con una inversión de US$400 millones y la creación de 10.000 puestos de trabajo en el departamento de San Pedro, ahora Petropar pretende financiar con fondos públicos un proyecto similar.

La petrolera estatal plantea realizar esto valiéndose del Acuerdo Energético de Caracas (AEC), firmado en noviembre de 2004 por Nicanor Duarte Frutos y ratificado por ley al año siguiente, para utilizar el aplazamiento en el pago por las compras del gasoíl proveído por Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa), proyecto que no solamente podría convertirse en un negociado y fuente de corrupción, sino en una deuda tan inmensa que nadie podría controlar.

El proyecto alcoholero que pretendió radicar el sector privado no había prosperado debido a la presión de los campesinos dirigidos por Eulalio López y José Rodríguez para quedarse con estas tierras, pero sin embargo en el mismo departamento ahora ven esto como “un excelente plan de inversión”, cuando se trata de una zona que ni siquiera cultiva la caña de azúcar.

El presidente de Petropar, Sergio Escobar, informó que utilizará US$80 millones de estos fondos provenientes del endeudamiento a 15 años, y gracias al Acuerdo Energético de Caracas, para construir la planta alcoholera, proyecto que llamativamente fue planeado por su antecesor, el cuestionado Juan A. González Meyer.

Los fondos que Escobar pretende obtener para llevar a cabo este proyecto, que se originará al diferir los pagos por el gasoil venezolano, empezarán a salir de las cargas que empiecen a arribar a partir del próximo año.

Incluso, habló del aval para el plan del propio Fernando Lugo, que está a punto de emitir un decreto que lo autorice.

El Acuerdo Energético de Caracas, aprobado por Ley Nº 2616, del 10 de junio de 2005, autoriza a Petropar a aplazar hasta un plazo de 15 años el 25% de los pagos por combustibles enviados por Pdvsa.

Desde que fue sancionada esta ley, nuestro diario viene alertando sobre la dilapidación, el prebendarismo y la corrupción que podrían desencadenar comprar a crédito los hidrocarburos, más aún tratándose de un producto que la gente y los emblemas mayoristas lo adquieren al contado.