Asunción. Petropar viene “intentando” concertar -sin éxito- el pago de su abultado pasivo con Pdvsa, que a principios de 2009  ascendía a US$287 millones.  A partir de entonces, sus “negociadores” realizaron innumerables viajes a Venezuela a costa del Estado, sin concretar nada.

En coincidencia con el nuevo viaje que realizará esta semana a Venezuela el titular de Petropar, Sergio Escolar, para intentar concretar la modalidad de pago con Pdvsa, recordamos los innumerables intentos anteriores realizados con  el mismo propósito, que datan ya de 2009.

Escobar plantea que Venezuela acepte la intervención de  bancos locales para ejecutar un fideicomiso y la compra de los bonos venezolanos.

Pasivo empezó con US$ 21 millones. El pasivo vencido de Petropar con Pdvsa que recibió el gobierno de Fernando  Lugo fue de US$21,5 millones según el corte administrativo al 31 de julio de 2008, refrendado por la Contraloría General de la República.

A partir de ahí, es decir, durante el actual gobierno, la deuda con Venezuela se multiplicó  por 14, ya que supera actualmente  los US$ 300 millones con los intereses  moratorios, y no se logró amortizar ni un centavo.   

Los primeros intentos de negociación de la deuda empezaron a principios de julio de 2009, cuando Pdvsa envió a dos emisarios al país, ocasión en que los mismos rechazaron el plan de pago propuesto por Petropar, de aplazar toda la deuda vencida de US$ 287 millones a 15 años, en contrapartida exigieron que abone al contado US$140 millones, en el plazo de un año, y otros US$87 millones, en dos.

En esta ocasión, Pdvsa aceptó diferir el pago de US$ 60 millones a un plazo mayor.   

Ante este escenario, Petropar se vio forzada a replantear el mecanismo de pago, proponiendo realizar pagos semestrales, con cuotas de US$ 12,4 millones, que tampoco prosperó.   

Luego, el 24 de julio de 2009, las autoridades de Petropar esperaron renegociar el pasivo en el marco de la Cumbre de Presidentes del Mercosur, realizada  en nuestro país, aunque finalmente  el tema no se abordó.

En agosto de 2009, el entonces presidente de Petropar, Juan Alberto González Meyer, intentó que el Tesoro nacional se encargara de la deuda acumulada, y planteó que el pasivo sea honrado con las reservas internacionales del Banco Central del Paraguay.   

Más adelante, el presidente Lugo intentó aprovechar la cumbre de Bariloche, realizada a finales de agosto de 2009, para hablar con su par Hugo Chávez, oportunidad en que no logró mayores ventajas, ya que recibió la venia para diferir por un año el pago de la mayor parte del pasivo, de US$ 162 millones, que tampoco fue ventajoso. Luego fueron constantes los viajes de González Meyer a Venezuela con un séquito de funcionarios, pero nunca lograron definir nada.

Deuda ilegal. A principios de setiembre de 2009 se empezó a discutir sobre un pasivo ilegal de US$ 37 millones, que Petropar no reconoció y, por ende, no abonaría a Pdvsa, por considerarlo ilegal.

El mismo se originó en diferencias de preciación del combustible. Finalmente, la estatal aceptó “consolidar” esta parte del pasivo ilegal, que quedó en US$ 34 millones.

Fideicomiso, desde setiembre de 2009. A partir de setiembre de 2009, la administración de Petropar  habla de fideicomiso e ingresó en las negociaciones de la millonaria deuda el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Miguel Ángel López Perito.

Uno de los proyectos fue establecer que de los US$10 millones que la petrolera debía abonar por mes a Pdvsa, como parte de la deuda vencida, sean utilizados para generar un fideicomiso que sustentaría las exportaciones de alimentos paraguayos a Venezuela a cambio de combustible. Esto  tampoco prosperó.   

En enero de 2010, el ex titular de Petropar González Meyer empezó a hablar de la compra de bonos venezolanos para amortizar la deuda con Pdvsa, y en febrero de este año partió con destino a Caracas  una misión oficial encabezada por el mismo López Perito.

A partir de ese viaje empiezan a mencionar una llamativa como extraña modalidad de pago, a la que denominaron de “reingeniería financiera”, que supuestamente permitiría reducir la deuda mediante una operación fiduciaria combinada con la del mercado de valores.

Dijeron que intervendrían bancos de Bahamas y el suizo francés Societé Generale, y surgieron mediadores particulares como César Addario, del famoso operativo Finelly de la ANDE.