Una de las empresas más corruptas y deficitarias del Estado desembolsó a sus funcionarios la friolera de G. 3.600 millones (US$ 788,984) en total, en concepto de dos aguinaldos. El primer desembolso de G. 1.700 millones, pagó el 7 de diciembre último, y ayer completó otros G. 1.900 millones.

Los más de 782 funcionarios que posee actualmente la petrolera estatal fueron beneficiados con los dos aguinaldos que incomprensiblemente la estatal distribuyó, pese a su calamitoso estado financiero.

Debe recordarse que el ente petrolero arrastra una millonaria deuda con Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) desde hace varios años, pasivo que empezó a dispararse aún más con el actual gobierno y que orilla los US$ 300 millones, ya que hasta ahora apenas logró amortizar US$ 20 millones, en noviembre último.

Sin embargo, resultan hasta jocosos los argumentos esgrimidos ayer por la actual administración de la petrolera, en el intento por justificar este despilfarro, ya que desde la estatal el presidente del ente, Sergio Escobar, aseguró que este doble beneficio es otorgado al personal cuando la entidad “reporta ganancias en el ejercicio”.

Petropar contablemente puede arrojar un saldo positivo en su balance general, pero indudablemente la enorme deuda que arrastra y que supera todo su patrimonio le convierte en una empresa en quiebra técnica.

Este mismo argumento “de ganancia en su balance” había esgrimido la defensa del ex titular de Petropar, Juan Alberto González Meyer, procesado por sobrefacturaciones de casi US$ 2 millones en la compra de combustible, y que fuera sobreseído por negligencia fiscal. En esa oportunidad dijeron que no hubo daño patrimonial para Petropar porque los productos supuestamente sobrefacturados fueron comercializados y generaron “ganancias” a la empresa. Claro está, el beneficio hubiera sido mayor si no inflaban el precio de compra.

El gran daño sindical

De acuerdo a las explicaciones de Escobar, el doble aguinaldo otorgado por la estatal figura en el contrato colectivo de trabajo firmado años atrás y que hasta ahora nadie fue capaz de revertirlo. Con lo estipulado en el mismo se dimensiona el gran perjuicio que ocasionan a las arcas del Estado los sindicalistas de Petropar, que solo buscan su beneficio particular. Es aún más injusto cuando muchos de ellos, entre otros funcionarios, percibieron los millonarios beneficios del doble aguinaldo cuando ni siquiera cumplen funciones específicas.

Igualmente, los mismos son también beneficiados con un importante cupo de combustible gratis.

Llamativamente durante la actual administración gran parte de los sindicalistas de la estatal fueron ascendidos a cargos gerenciales, percibiendo salarios de Primer Mundo. Sin embargo, Escobar indicó ayer que no es cierto que en Petropar se paguen salarios muy altos y citó que el personal no profesional percibe solo el salario mínimo, mientras que el profesional recibe remuneraciones de entre G. 2.500.000 a 3.000.000 por mes. Esto no es cierto, ya que nuestro diario accedió a la planilla de salarios de la estatal, en la que puede apreciarse que un jardinero, asignado como operador de desmalezadora, percibe G. 5.688.663, mientras que operarios analfabetos, como el caso de un sindicalista ascendido a jefe del departamento de refinación, recibe un salario de G. 8.559.221. Lo peor de todo es que el ente dejó de refinar petróleo desde hace más de ocho años, por lo que no se justifican estos salarios.

Escobar también dijo que no debe sorprender la doble gratificación en Petropar, ya que en la INC otorgan hasta tres aguinaldos.