Lima. Perú planea declarar el único oleoducto del país como un "bien estratégico" para que los militares puedan protegerlo de continuos ataques de vandalismo sufridos en los últimos dos años, dijeron a Reuters la estatal Petroperú, que opera el ducto, y un portavoz del Gobierno.

El portavoz dijo este jueves que el Gobierno de centroderecha del presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, pedirá al Congreso que apruebe la medida en "los próximos días".

Los ataques en una remota región amazónica han puesto nerviosos a los inversionistas en momentos en que Perú, un productor de petróleo relativamente pequeño, busca frenar la caída de su bombeo, afirmó Beatriz Alva Hart, gerente de Petroperú encargada de manejar las relaciones con las comunidades cercanas al oleoducto.

El oleoducto de 1.106 kilómetros transporta crudo desde los campos de petróleo de la selva, administrados por Frontera Energy Corp y Perenco, hasta la refinería del combustible de Petroperú en la costa del Pacífico.

Para ayudar a los residentes indígenas locales a tener un trabajo estable durante el cambio, la compañía los ha estado contratando para limpiar vías hacia el oleoducto, de modo que Petroperú pueda mantenerlo mejor, explicó Alva Hart.

Desde inicios del 2016, unos 11.100 barriles de petróleo se han derramado del oleoducto debido a 14 ataques, y otros 5.600 barriles se han filtrado debido a la corrosión o fallas operativas, según datos del regulador ambiental OEFA.

"Estamos agotando todos los esfuerzos por mantener la integridad de nuestro ducto", dijo Alva Hart en una entrevista el miércoles.

"El oleoducto está siendo calificado, próximamente, como una infraestructura, o como un bien estratégico del Estado peruano", lo que permitirá que sea protegido por el Ejército y no sólo por la policía, enfatizó.

Petroperú sospecha que las empresas locales contratadas para limpiar el petróleo tras dos rupturas inducidas por la corrosión a principios de 2016 probablemente estén detrás de la posterior serie de ataques.

La tubería fue dañada nuevamente el martes por presuntos vándalos, derramando unos 40 barriles en una sección del oleoducto que estaba inactiva desde enero debido a problemas con la calidad del crudo, afirmó Alva Hart.

En un intento por desalentar nuevos ataques, Petroperú decidió no contratar empresas locales o mano de obra para las limpiezas, y utilizará compañías y trabajadores fuera de la región amazónica en su lugar, refirió la ejecutiva.

"Ya no vamos a contratar a este tipo de empresas, porque finalmente, es como si hubiera un circulo perverso", dijo.

Para ayudar a los residentes indígenas locales a tener un trabajo estable durante el cambio, la compañía los ha estado contratando para limpiar vías hacia el oleoducto, de modo que Petroperú pueda mantenerlo mejor, explicó Alva Hart.

"Estamos reconstruyendo las relaciones de Petroperú con las comunidades vecinas", manifestó la ejecutiva.

Los líderes indígenas han pedido reiteradamente a Petroperú y a las autoridades que hagan más para detener los derrames y mitigar los impactos en las comunidades que dependen de la tierra, el agua y la vida silvestre locales para sobrevivir.

Alva Hart dijo que los fiscales han abierto 14 investigaciones sobre los ataques sin que se hicieran arrestos hasta ahora.