Montevideo. La filial uruguaya del gigante tabacalero Philip Morris anunció este viernes el cierre de su planta en Montevideo, alegando que el negocio ya no es viable, en medio de un litigio que la compañía mantiene con el país sudamericano por su política contra el cigarrillo.

Uruguay enfrenta una demanda de Philip Morris en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), adscrito al Banco Mundial, debido a que la empresa sostiene que su negocio se vio afectado por medidas antitabaco.

La nación sudamericana prohibió desde 2006 fumar en lugares públicos cerrados y obligó a las empresas a incluir grandes advertencias en los empaques, incrementó los impuestos a esos artículos, desautorizó promover las marcas de tabacos y eliminó el uso de términos como "light" o "suaves", que sugieran que un producto es menos nocivo.

"La amplia disponibilidad y presencia de productos ilegales en el mercado, combinado con una reducción de la demanda y con medidas regulatorias y fiscales que limitan la capacidad de comercializar de manera rentable nuestros productos, han provocado que el funcionamiento de la planta ya no sea viable", dijo Abal Hermanos, filial de la tabacalera, en un comunicado.

"Abal Hermanos se vio obligada a retirar del mercado siete de sus doce presentaciones, incluyendo varias de Marlboro que representaban el 40% de las ventas de esa marca", agregó.

Marlboro Blue y Marlboro Gold, entre otras, dejaron de existir en 2009 y desde entonces sólo se puede vender un único producto por marca.

Una caja de 20 cigarrillos Marlboro de contrabando cuesta 35 pesos uruguayos (US$1,75), mientras que la misma marca comercializada legalmente vale el doble.

La cuarta parte de los cigarrillos vendidos en el mercado uruguayo son de contrabando, según la firma tabacalera.

El 87,4% del precio de cada empaque son impuestos.

Sorpresa. Con el cierre de la fábrica quedan cesantes 62 de sus 90 trabajadores. Los 28 restantes seguirán trabajando en las oficinas de ventas e importación.

La empresa dijo que importará los cigarrillos desde Argentina.

El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, se mostró sorprendido.

"Nos preocupa que haya sido una decisión informada de un día para el otro. No comprendemos por qué no se preanunció como para poder tomar medidas preventivas", dijo a Reuters el funcionario.

El sindicato del sector decidió ocupar la planta industrial hasta obtener una solución para los trabajadores.

"Violaron todos los convenios entre el sindicato y la empresa. Una multinacional no se puede ir así nomás, pero hay que tener en cuenta que es una de las multinacionales más reaccionarias del mundo", dijo a Reuters Mario de Castro, secretario del gremio.

"Aducen cosas que son mentiras. Le echan la culpa al juicio, a las medidas regulatorias, pero levantan la fábrica para traer la producción de Argentina. Ya lo han hecho en Brasil y en muchos otros lados", afirmó.

Con las políticas aplicadas por el gobierno, el porcentaje de fumadores de entre 25 y 64 años pasó de 32% en 2006 a 25% en 2009, según la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos.