Ciudad del Este. El pasado 9 de abril, por sexta vez, se pospuso la licitación de la empresa que se encargará de construir el ansiado segundo puente que unirá Brasil con Paraguay en el Este del país, en el distrito de Presidente Franco.

Según la versión oficial, ninguna de las empresas propuso un precio acorde al presupuesto establecido para la obra. Se presentaron siete consorcios y empresas para pelear por trabajar en el proyecto.

Sin embargo, Rafagnin aseguró que la licitación se declaró desierta, porque la Dirección Nacional de Infraestructura en Transporte (DNIT) constató una serie de irregularidades en el proyecto de construcción de la estructura de lo que será la obra.

Una de las falencias es que no se consideró que una zona turística debía ser destruida -en este caso la de Tres Fronteras- desmintiendo la versión oficial del mencionado ente sobre que no hubo precio acorde a lo que se pretende.

Desde la última vez que se suspendió la licitación se cumplió este jueves exactamente un mes, y hasta ahora no se anuncia siquiera una posible nueva fecha para la apertura de sobres de las empresas oferentes. Esta situación inquieta a las firmas que quieren pugnar por la obra.

Peticiones. Nilso Rafagnin, representante de la Fundación Iguassu, manifestó que junto con varias cooperativas, organizaciones y la Unión Industrial del Paraguay (UIP) solicitaron al presidente electo, Horacio Cartes, que pida rever el proyecto de construcción del nuevo puente sobre el río Paraná, suspendiendo el actual y proponiendo un puente con ferrovía que tenga acceso al océano Pacífico.

“Es una posición en búsqueda de la soberanía porque esto es realmente necesario. Sin soberanía no hay integración, y tuvimos buena predisposición del presidente para la revisión”, dijo.

El empresario dijo que el actual proyecto destruirá uno de los atractivos turísticos más emblemáticos de las Tres Fronteras y representará un importante retraso económico, ya que de nada servirá tener un puente autopista.

Rafagnin dijo que el puente con ferrovía significará un gran salto en términos de exportación. Al mismo tiempo propuso un puente bimodal, es decir, para automóviles con ferrovía.

Agregó que el Paraguay no necesita pedir limosnas al Brasil para la construcción, y que debe ejercer su soberanía.

Con relación al proyecto, se habla de un protagonismo excesivo del Brasil en la construcción, ya que Paraguay no participa en las decisiones. Incluso se maneja que existirían segundas intenciones del vecino país con relación a la obra.

“Si se construye un puente sin ferrovía, entonces se confirma que el Brasil está dando un regalo griego al Paraguay, negándose accesibilidad a las rutas oceánicas ”, expresó Rafagnin.