Diversos sectores de la sociedad hondureña solicitan una revisión y renegociación de los contratos de energía fotovoltaica o solar que aprobó la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) en 2014.

Los contratos se otorgaron con tarifas onerosas en comparación con los actuales costos de generación de energía térmica que paga la estatal eléctrica, opinan algunos expertos en el tema energético. Aunque con la generación renovable se ha diversificado la matriz energética del país, el alto costo ha generado controversia a todos los niveles.

La idea vendida a la población es que sustituir la energía térmica sería de gran beneficio por una posible rebaja en el costo, puesto que la renovable se genera sin petróleo, sin embargo, para el ex secretario de Finanzas, Arturo Alvarado, los hondureños no obtienen ningún beneficio de que se contrate energía renovable, ya que el costo sigue elevado.

En ese sentido, indicó que es necesaria una renegociación de los acuerdos firmados. “Yo creo que es uno de los temas que se ha discutido, tratar de renegociar los contratos, tomando como base lo que es el mercado en otros países de Centroamérica”, consideró Alvarado.

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Incentivos. De acuerdo con el Artículo 6 del Decreto 138-2013, los proyectos a base de tecnología fotovoltaica deben tener como precio base el costo marginal de corto plazo en vigor al inicio de la vigencia, más tres centavos de dólar por kilovatio hora, como incentivo especial, más el 10% legal. Mientras el inciso d del Artículo 3 indica que el precio base para la energía será indexado anualmente en función de la variación anual del índice de inflación de Estados Unidos de América. Es decir que no es un valor permanente, sino que al igual que la térmica depende de un factor externo que por lo general es cambiante.

Aparte de los beneficios anteriores, el Artículo 2 del decreto ordena la exoneración del pago de todos los impuestos, Impuesto Sobre Venta (ISV), Impuesto Sobre la Renta (ISR), tasas, contribuciones y aranceles.

Costo. Con la puesta en funcionamiento de las nuevas plantas solares, la ENEE está pagando durante un período de prueba a 13 centavos de dólar el kilovatio hora. Este valor se traduce en alrededor de US$115.000 diarios pagados por 160 megavatios adquiridos, según cifras manejadas por la empresa.

No obstante, a partir del 1 de agosto la estatal deberá pagar a 18 centavos de dólar el kilovatio hora (unos 3.98 lempiras). Es decir que erogará US$44.000 más, o sea US$159.000 al día.

Si bien, la generación solar evitará que se paguen unos US$23 millones en compra de bunker a un precio de US$60 por barril, los abonados deberán pagar el doble, es decir US$46 millones por la misma energía, cuestionan economistas.

Una interrogante válida que mencionan los entendidos es: ¿Cómo es posible que a nivel de Centroamérica este tipo de energía fotovoltaica se ha contratado a un promedio de nueve centavos de dólar el kilovatio?

Para citar un caso reciente, la Empresa de Transmisión de Energía S.A. de Panamá, equivalente a la ENEE de Honduras, adjudicó la compra de energía solar a un valor que oscila entre los ocho y nueve centavos de dólar en una licitación pública internacional.

Mientras en Honduras, con la misma tecnología usada en la región, se han aprobado contratos con un valor 100% mayor en esa comparación con Panamá. Los efectos negativos de tal decisión se reflejarán en costos muy altos de la tarifa eléctrica que pagan los hondureños, explicaron a EL HERALDO expertos en la materia.