Río de Janeiro. Petrobras, la compañía petrolera manejada por el Estado brasileño, y su último plan de negocios tienen un problema grave.

La firma es probable que tenga problemas para encontrar el dinero para pagar por los cientos de barcos y decenas de campos petroleros, torres de perforación y plataformas que quiere para catapultar a Brasil a las filas de los cuatro mayores productores de petróleo del mundo para el 2020.

Petrobras divulgó el jueves pasado el mayor programa de inversión de una corporación en el mundo, en el que comprometió gastos por US$236.500 millones para fines del 2016. Esa cifra es casi US$130 millones al día por cinco años y US$11.000 millones más que su plan 2011-2015.

Sin subir los precios de los combustibles -algo que el gobierno de Brasil, accionista mayoritario de Petrobras, no ha permitido desde el 2008-, el plan es una ficción, dijo Lucas Brendler, analista de la industria petrolera de Geração Futura, que administra US$3.000 millones en acciones y bonos en Porto Alegre, Brasil.

Petrobras, que hace dos años fue una de las mayores carteras de Geração Futura, ahora sólo representa el 5% de su total.

Peor aún, el recorte en las metas de producción establecido en el plan, el primero en la historia de la compañía, podría ser mayor en los próximos años.

"Sin un aumento de los precios, las cuentas de la empresa simplemente no cierran, ni siquiera se acercan", dijo Brendler. "Si no logran el aumento del precio del combustible, las perspectivas para la empresa y el precio de sus acciones van a verse aún más afectados", agregó.

Los inversores parecen estar de acuerdo.

Las acciones preferenciales de Petrobras subían el lunes alrededor de un 1,8%, recuperándose de la caída de las dos últimas jornadas de la semana pasaba cuando se acercó a su valor más bajo en ocho meses, justo después de revelarse el plan.

Un aumento del precio de los combustibles es poco probable, al menos este año, observó el economista y estratega jefe de la unidad de Sao Paulo del banco alemán West LB, Luciano Rostagno.

Los precios de transporte, estrechamente vinculados a los combustibles para vehículos, tienen un gran peso en el índice de precios al consumidor de Brasil.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, está totalmente en contra de cualquier cosa que pueda provocar una escalada inflacionaria o una merma del crecimiento económico, sobre todo en medio de la crisis de deuda de la zona euro y la desaceleración global.

"Con la economía enfrentando problemas, la moneda debilitada, los precios del petróleo bajos y los esfuerzos del gobierno centrados en reducir las tasas de interés, un aumento del precio del combustible es casi impensable", dijo Rostagno.

Incluso la presidenta ejecutiva de Petrobras, Maria das Graças Foster, está de acuerdo en que se necesita un aumento del precio de los combustibles para que el plan sea viable y así lo admitió a periodistas en declaraciones en Río de Janeiro a última hora del viernes.

Sin embargo, sus pedidos podrían ser en vano, al menos este año. El miércoles, el ministro de Energía brasileño, Edson Lobão, dijo que un declive en los precios referenciales del crudo significa que no hay posibilidad de un alza en los valores de los combustibles este año.

Aunque Petrobras es controlada por el gobierno de Brasil, la mayoría de sus acciones son propiedad de inversionistas no gubernamentales.

El congelamiento de los precios de los combustibles es una de las razones por las cuales las acciones de Petrobras valen menos ahora que cuando comenzó a anunciar enormes descubrimientos de petróleo en alta mar en octubre del 2007.

Los descubrimientos, entre los mayores del mundo en décadas, llevarían a las reservas de Petrobras a más del doble, a superar los 30.000 millones de barriles para el 2015.

Aún con la reciente baja en el precio del Brent luego de que el 1 de marzo tocó su máximo nivel en cinco años, de US$128,40 por barril, la producción de Petrobras en puerta de refinería se vende de un 20% a un 25% por debajo de los niveles necesarios para detener las pérdidas en refinación, sostuvo Brendler.

El gobierno no ha descartado que los precios vayan a aumentar alguna vez.

Vendiendo combustible a pérdida. Aunque la empresa registra las ventas de combustible en su unidad de refinación a precios mundiales, Petrobras vende el combustible a pérdida en el mercado brasileño.

Desde que la reciente expansión económica de Brasil contribuyó a que las ventas de combustibles se dispararan más rápidamente de lo que Petrobras podía aumentar su producción y capacidad de refinación, la compañía ha tenido que aumentar las importaciones para satisfacer la demanda, lo que aumenta las pérdidas.

En los 12 meses al 31 de marzo, la división de refinación de Petrobras perdió 14.450 millones de reales (US$7.080 millones), casi la mitad del beneficio total de la compañía en el período.

"No se me ocurre otra gran petrolera en el mundo que opere de esa manera demencial", dijo Brendler, agregando que "ellos tienen un mercado doméstico enorme, de casi 200 millones de personas, montones de petróleo, pero cada litro extra vendido impulsa las pérdidas, no las ganancias".

Otras medidas que no sean un alza en los precios de los combustibles ofrecen pocas posibilidades de aumentar la liquidez.

La producción petrolera no está previsto que aumente mucho más desde los actuales 2,7 millones de barriles de crudo y gas natural equivalente por día (bepd) al menos hasta el 2015, y Petrobras ha reducido su pronóstico para la producción futura.

El endeudamiento no puede aumentar con una deuda que está cerca del límite autoimpuesto de un 30 por ciento del capital sin poner en riesgo su calificación crediticia de grado de inversión.

Con respecto a la producción futura de petróleo, el plan reduce su objetivo al 2020 en 700.000 barriles por día -crudo valorado a unos US$25.000 millones al año a los actuales precios de mercado-, a 5,2 millones de bepd. Su objetivo al 2016 de 3,3 millones bepd también es 700.000 bepd menos que su meta previa para el 2015.

"La deuda está en los límites y una realización más baja y más lenta de la producción petrolera implica menos ingresos, por lo que lo único que queda es elevar los precios del petróleo", dijo el analista de compañías petroleras y gasíferas de Agora Corretora, en Río de Janeiro, Luiz Broad.

El analista espera que el gobierno permita un aumento de precios en el 2013. Broad tiene una recomendación de "neutral" sobre las acciones.

Para el analista de empresas de petróleo y gas del banco de inversión brasileño BTG Pactual, Gustavo Gattass, Petrobras o bien obtiene el aumento del precio del combustible o no logrará sus objetivos.

"El nivel de gasto ha sido demasiado alto", dijo Gattass, añadiendo que "la deuda neta subió alrededor de US$20.000 millones en el 2009, US$27.000 millones en el 2010 y US$19.000 millones en el 2011. En última instancia, no pueden mantener este ritmo sin el aumento de los precios. Es perjudicial para hoja de balance".

Gattass tiene una recomendación de "compra" para el título pero, tras la divulgación del nuevo plan, redujo su precio objetivo a US$38,50 por papel cotizado en Estados Unidos en 12 meses. Su precio objetivo era de US$43.