Durante los próximos días, Petroperú emprenderá una intensa búsqueda de profesionales de la industria petrolera. Geólogos, geofísicos, ingenieros petroleros, químicos y técnicos serán necesarios para formar un equipo que se encargará de concretar uno de sus sueños frustrados: producir petróleo. Y es que tras un cambio de legislación en 1996, la compañía estatal y la más grande del Perú se dedicó exclusivamente a refinarpetróleo, como se conoce al proceso en que se transforma el crudo en gasolina y otros derivados. Para ello cedió los lotes petroleros a otros inversionistas privados, con lo que se quedó sin terrenos que taladrar para extraer petróleo.

El plan ahora es volver a extraer petróleo. Y refinarlo mejor. Y emitir acciones. Y cambiar la marca. Y entrar al negocio petroquímico. Y al de los gasoductos. Y al del gas licuado en Pisco. Bajo una nueva administración, la mayor estatal peruana pretende dejar en el olvido su oscuro historial gerencial, e incrementar fuertemente sus áreas de acción con una serie de iniciativas empresariales.

El objetivo explícito es buscar la esquiva rentabilidad. El implícito es hacer de Petroperú un actor más relevante en distintas áreas de la economía. Para ambos, los problemas de gestión de la compañía serán el principal obstáculo. De hecho, el desafío de atraer profesionales que traigan las competencias para la extracción petrolera será tan complejo como encontrar petróleo en el subsuelo. En un país que ha recibido más de US$18.500 millones en inversión extranjera para los sectores minero y petrolero en los últimos cinco años, la oferta de ingenieros relacionados con la extracción de riquezas del subsuelo es mucho menor que la demanda. Más aún cuando la demanda viene de una empresa que debe seguir las restricciones presupuestarias y contractuales que tienen las organizaciones del Estado.

Eso no amilana a Humberto Campodónico, el economista, académico y columnista que desde su espacio editorial en el diario La República, se transformó en uno de los críticos emblemáticos de las políticas de hidrocarburos que se han realizado en el país. Campodónico, nombrado presidente ejecutivo de Petroperú por el nuevo gobierno de Ollanta Humala, busca que las reformas permitan captar gran parte del valor de los hidrocarburos del subsuelo peruano.

“La empresa puede realizar actividades en todos los sectores que le competen, fundamentalmente en la producción, porque no somos productores, no tenemos ni un solo lote”, dice Campodónico. “Tenemos el mandato claro, de carácter político y técnico, de que Petroperú vuelva a hacer operaciones upstream, o sea producir. Petroperú debe estar integrada verticalmente”. El economista, quien dejó el decanato de la Facultad de Economía de la Universidad San Marcos, dice que la legislación existe y que Petroperú puede llegar a acuerdos con su némesis Perupetro, la agencia del gobierno dedicada a administrar las concesiones petroleras, y que puede buscar alianzas con algunas de las empresas que ya extraen petróleo de la Amazonia peruana.

La empresa tiene en la mira los lotes petroleros operados por privados y cuyas licencias expirarán a partir de 2013. El plan pasa por replicar el modelo exitoso que han desarrollado otras petroleras estatales y semiestatales latinoamericanas que han basado su negocio en la integración vertical de las operaciones de hidrocarburos. Es el caso de la brasileña Petrobras y la colombiana Ecopetrol, las que han sido exitosas en la exploración y extracción de petróleo, las actividades más complejas, más riesgosas y más rentables del negocio de hidrocarburos. Incursionar en estas áreas fue una ambición del gobierno de Alan García. Pero la ineficacia de la empresa y el escándalo de los petroaudios terminaron por postergarlo.

En estos días, Petroperú se prepara para crear la Gerencia de Exploración y Producción, aunque el mismo Campodónico se apresura en aclarar que quizá se trate de un nombre demasiado grande. “Si bien se llama así, todavía no vamos a entrar en el negocio de exploración porque eso es capital de riesgo, y la empresa no está en una situación como para entrar en riesgo”, dice. “Tras la privatización Petroperú fue descuartizada; hay que volverla a armar entrando por producción, no por exploración porque nos faltan las espaldas financieras”. Los ejecutivos de la compañía no quieren ni imaginar estar en la situación por la que tras invertir US$ 25 millones para explorar un pozo, este se encuentre seco. “La crítica sería muy grande”, dice. “Todavía no es el momento para que Petroperú explore; es el momento de su relanzamiento”.

El regreso a la actividad de explotación petrolera por parte de Petroperú es mirada con recelo. Las permanentes intervenciones del poder político en su gestión que muestran su historial no dan muchas garantías de poder llevar a cabo proyectos de ingeniería tan complejos como sacar petróleo del subsuelo. “Petroperú, al igual que muchas empresas estatales, es manejada por burócratas y no tiene el expertise para entrar en la extracción”, dice Carlos Adrianzén, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Ciencias Aplicadas (UPC). “Además, Petroperú ha tenido muchos casos de corrupción que siempre han terminado pasando la cuenta”.

Para Cecilia Blume, ex jefa de asesores del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que la estatal compita con privados conlleva riesgos. “Si Petroperú compite en licitaciones de lotes petroleros, los privados verán al Estado como su competencia”, dice. “Los inversionistas percibirán más costos y riesgos al competir, los que pueden cargar a los usuarios o se irán a invertir a otro país”.

Es poco probable, además, que la compañía cuente con los recursos para hacerlo por sí sola. “Para que Petroperú retorne a la exploración requiere un joint venture [acuerdo de participación conjunta] para obtener recursos”, dice Jorge Manco Zaconetti, investigador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. “Petroperú genera utilidades de unos US$ 110 millones. Invertir en un pozo exploratorio demanda US$ 20 millones o US$ 30 millones, dinero que la empresa estatal no tiene”.

Y es que la compañía tiene graves problemas en el momento de generar utilidades y caja para reinvertir. De hecho, en 2010 Petroperú alzó sus ventas en 40%, las que llegaron a US$ 3.550 millones. No obstante, sus utilidades solo pasaron de US$ 92 millones en 2009 a US$ 106 millones en 2010. Un alza de 15% en unos números que reflejan la rentabilidad sobre ventas más baja entre las estatales petroleras latinoamericanas. Según Campodónico, la explicación de esto es justamente la ausencia de Petroperú en la extracción. “Al no ser productores, tenemos que comprar el petróleo a terceros, que nos deja un margen de utilidad de 4,5%”, dice. “En cambio, si Petroperú extrajera petróleo, el costo por barril sería de US$ 20 y podría venderlo a US$ 100, la utilidad sería mucho más alta”.

 

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Etraer para emitir.  Por ahora la iniciativa más concreta que ha tenido la petrolera estatal son conversaciones con ejecutivos de la petrolera estadounidense BPZ Energy con el fin de asociarse para explotar lotes petroleros en la zona de Talara. Pero quiere apurar las cosas. Y es que el ingreso a la extracción petrolera va a ir acompañado de un cambio casi tan grande como el del modelo de negocio: la incorporación de capital privado a la empresa. Para ello, Petroperú ya está inscrita en la Bolsa de Valores de Lima y se encuentra en un proceso de valorización de la compañía para determinar el valor de su acción. El objetivo es vender acciones a los peruanos para financiar las nuevas inversiones. La idea es replicar lo que realizó exitosamente Ecopetrol en Colombia, donde los colombianos hacen filas en supermercados y bancos para comprar acciones cada vez que la compañía hace una emisión. La ley dice que por lo menos debe haber un 20% de la propiedad de la petrolera en bolsa, para generar un paquete atractivo a los inversionistas privados que podrían nombrar a algunos de los directores de la empresa. Hoy el directorio es conformado por cinco representantes del gobierno y uno de los trabajadores de la empresa. Campodónico tiene reparos. “El mínimo de cotizar el 20% de las acciones nos parece excesivo”, dice Campodónico. “El límite debiera ser 20%, que es lo mismo que hizo Ecopetrol en Colombia”. De hecho en su primera emisión Ecopetrol solo abrió un 12,5% de su propiedad al sector privado. Recientemente ha emitido un adicional de 1,67% .

Porcentajes más, porcentajes menos, los observadores ven que los grandes problemas de Petroperú son de gestión y liderazgo. En el caso de Ecopetrol así lo entendieron cuando quisieron transformar la empresa. El colombiano Javier Gutiérrez, el CEO de la compañía, tenía el antecedente de haber liderado la reestructuración y expansión de la empresa eléctrica y de infraestructura ISA, una de las compañías más exitosa del país. Su nombramiento fue resultado de un proceso de búsqueda de ejecutivos liderada por Spencer Stuart y en la que participaron más de 200 candidatos. La duda es si la hábil pluma de Campodónico y su sintonía ideológica con el presidente Humala sean suficientes talentos para liderar la compañía. “Campodónico es un investigador que ha trabajado en instituciones como CEPAL, Desco y la Universidad de San Marcos”, dice Blume, la ex asesora del MEF. “Puedes saber mucho en la teoría, pero para manejar la empresa más grande del país debes ser el mejor”.

El decano de la Facultad de Economía de la UPC, Carlos Adrianzén, es aún más crítico de quién ejercía su mismo cargo en la Universidad de San Marcos. “Sabía que el señor Campodónico era catedrático, pero no ejecutivo petrolero”, dice. “Para ser empresario petrolero hay que tener expertise y un buen cuadro de profesionales. Lamentablemente yo no veo que Petroperú se caracterice por ser una empresa petrolera exitosa”.

La extracción de petróleo y la emisión de acciones no son las únicas tareas pendientes del nuevo presidente de Petroperú. La modernización de la refinería de Talara será también el próximo paso que tomará para fortalecer la empresa. “Estamos en la etapa final de la evaluación y la inversión ascenderá a US$ 1.700 millones aproximadamente, la más importante que asume una empresa pública en el país en los últimos 20 años”, dice Campodónico. Este proceso de modernización, entre otras cosas, reducirá el nivel de azufre en el proceso de producción de la refinería, lo que la hará menos contaminante y adecuada para refinar petróleos más pesados. A la fecha, ninguna refinería del país puede refinar petróleo con los máximos permitidos de azufre. También le permitirá aumentar la capacidad de refinación de Talara de 65.000 barriles diarios a 95.000 barriles por día.

Pero Talara no es la única en el pipeline de modernizaciones. El nuevo directorio está decidido a relanzar la compañía usando
como escudo la flamante marca Perú. “El plan es relanzar la empresa y trabajar en el potencial de nuestra red de estaciones de servicio”, dice Campodónico.

Para Otto Regalado, jefe del área académica de Mercadeo de la Universidad ESAN, esta estrategia debiera ser revisada. “Petroperú no es una empresa que tenga a los consumidores como clientes”, dice. “Su objetivo principal son empresas a las que vende petróleo o derivados. Son dos públicos distintos que valoran la marca de diferente manera”.

Siguiendo el ejemplo de Petrobras, la industria petroquímica también está entre los objetivos de Campodónico. El anuncio del presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner, de que la petrolera estatal será parte del polo petroquímico del sur, el cual de concretarse podría ser la inversión más grande de la historia peruana: US$ 15.000 millones, según Lerner. “Otro de los temas donde nos interesa participar es en el Gasoducto Sur Andino”, dice Campodónico. “El objetivo es llevar el gas a toda esa zona y construir un polo petroquímico en Ilo”. En Petroperú dicen estar en conversaciones con Petrobras y Braskem, las que aún no confirman su participación en el proyecto.

Además Petroperú participará en la compra directa de gas licuado de petróleo en Pisco. Aunque se escapa de la esencia de su negocio, permitiría incrementar la competencia. “Es positivo, pues reduciría la participación de terceros en la cadena de comercialización que terminan encareciendo el gas domiciliario”, dice Manuel Luque, representante del Centro para el Desarrollo Económico, Social y Ambiental (Cepadesa).

El problema es que ninguno de estos pasa por apostar a una mayor independencia la gestión de la empresa del gobierno de turno. Una institucionalidad que ha hecho fracasar una y otra vez iniciativas bienintencionadas de la en el pasado. Si bien el discurso replicar a Ecopetrol o Petrobras, la legislación con que se mueve la empresa parece más a la de la venezolana PDVSA o la mexicana Pemex, dos enormes proyectos petroleros que se han hundido en problemas de gestión los últimos años. El verdadero desafío de Campodónico no pasa con cumplir con todos sus planes. Se trata de crear una estructura orgánica que permita a este elefante blanco empezar a caminar.