Las palabras de Steve St. Angelo, presidente Ejecutivo de Toyota América Latina, fueron contundentes: “vamos a continuar aquí, pero hay que decir que tenemos dificultades y he lanzado el reto al equipo para renacer y ser más competitivos en volúmenes bajos... No estoy dando por perdida la planta de Venezuela y no me estoy dando por vencido”.

Con estas declaraciones, el máximo responsable de las operaciones de Toyota en la región dejó por sentado que la firma japonesa mantendrá sus operaciones en Venezuela, pese a la dramática disminución en la planta de Cumaná (estado Sucre), de la cual saldrán este año poco más de 3.000 unidades, un tercio de lo ensamblado el año pasado y lo que representa una capacidad ociosa que supera el 90%.

Si bien la empresa no ha dado a conocer los detalles de la visita de St. Angelo, se conoció que estuvo centrada en afinar los planes de la marca para los próximos cinco años, ello con el fin de alinearlos con la estrategia para la región.

Fuentes del sector aseguraron que la visita de St. Angelo estaba pendiente desde el año pasado, cuando fue nombrado como máximo responsable de las operaciones de la marca en América Latina y el Caribe, un cargo que hasta ese entonces no existía.

“Ha sido una visita para conocer la planta y tener contacto directo con la filial venezolana. Igual está yendo a todos los países de la región donde Toyota tiene operaciones”, destacó una fuente cercana a la empresa que prefirió el anonimato.

Cabe destacar que en febrero pasado, cuando Toyota Venezuela anunció el cese indefinido de operaciones por agotamiento de inventarios, el presidente Nicolás Maduro solicitó la presencia en Venezuela del máximo responsable regional de la firma japonesa, a fin de discutir las razones de cierre temporal. Sin embargo, ningún alto funcionario de la marca arribó al país para ese entonces.

St. Angelo, quien no ofreció declaraciones en Caracas sino a su llegada a Bogotá, no dio a conocer posibles nuevas inversiones o lanzamiento de nuevos modelos en Venezuela, donde la industria cerrará este año con uno de los peores registros históricos como consecuencia de la fuerte reducción y retrasos en las asignaciones de divisas.

Ello contrasta fuertemente con los proyectos del mayor fabricante de autos del mundo en América Latina, toda vez que en Argentina anunció inversiones por US$800 millones para apuntalar la producción, mientras que en Brasil inyectará cerca de US$$500 millones para poner en marcha una planta de motores. En México invertirá US$240 millones en una nueva factoría.