Río de Janeiro. La polémica central hidroeléctrica de Belo Monte, en plena selva amazónica, comenzó a operar hoy comercialmente con la venta de la energía que venía produciendo en fase de pruebas, informó la compañía Norte Energía, responsable del proyecto.

Inicialmente, Belo Monte, segunda mayor central hidroeléctrica de Brasil tras la de Itaipú, venderá 611,1 megavatios procedentes de una de sus 18 turbinas, que entró en período de pruebas el pasado mes de febrero.

En un comunicado, Norte Energía aseguró que pretende activar una nueva turbina a cada dos meses hasta alcanzar, en 2019, la capacidad máxima de la hidroeléctrica, que es de unos 11.200 megavatios.

Las obras para la instalación de la hidroeléctrica, valoradas en US$10.600 millones, empezaron en marzo de 2011 en el término municipal de Altamira (estado de Pará, norte de Brasil), con una gran oposición por parte de indios, agricultores, pescadores y ecologistas, que protestaron reiteradamente por el impacto ambiental del proyecto en la Amazonía.

Las obras requirieron sumergir bajo el agua unos 506 kilómetros cuadrados de selva, desplazar entre 16.000 y 25.000 personas.

Cuando esté en pleno funcionamiento, Belo Monte tendrá una capacidad de generación media de 4.571 megavatios hora con la que podrá dar servicio a unos 60 millones de personas en 17 estados de Brasil.