América Latina se ha convertido en la región más refrescante del mundo para Coca-Cola. El fuerte incremento en ventas y utilidades de esta multinacional está lejos de evaporarse, ya que el potencial que tiene para seguir sumando es alto. Y tal ha sido el crecimiento que el volumen de ventas de los últimos tres años en esta parte del continente equivale al tamaño de todo el territorio brasileño. Ya desde la última década se registraba esta tendencia positiva con volúmenes de venta que crecían 5,4% al año. En 2009, las ventas se incrementaron 6% y a junio de este año lo venía haciendo a un ritmo de 5%, dice José Octavio Reyes, presidente para América Latina de Coca-Cola. “Estamos creciendo por encima de la media de la industria y en todas las categorías de bebidas en que competimos”.

Asimismo, las cuatro unidades que conforman la operación de la compañía en América Latina han subido como la espuma. Durante 2009 México superó las 3.000 millones de cajas vendidas, y se convirtió en la primera operación de la transnacional en lograrlo
fuera de Estados Unidos. Brasil se acerca rápidamente a los 2.000 millones de cajas y las unidades de negocio de South Latin (Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay) y Latin Center (Centroamérica, Caribe, Venezuela, Colombia y Ecuador) están por encima de 1.000 millones de cajas.

Con estos resultados, América Latina se posicionó, por segundo año consecutivo, como la zona más importante de Coca-Cola en términos de volumen. En 2009, la región aportó el 28% del volumen total de las ventas de la compañía, mientras que Estados Unidos y Canadá contribuyeron con el 23%, la zona del Pacífico el 18%, Europa el 16% y Eurasia y África el 15%.

No obstante, Coca-Cola no solo calma la sed de los latinoamericanos con su producto estrella. Hoy, la trasnacional ha sumado numerosas categorías que incluye agua embotellada, jugos, bebidas isotónicas y energizantes, logrando ocupar el primer o segundo lugar en los respectivos mercados. Hasta ahora los consumidores han respondido bien ante esta nueva oferta de bebidas no alcohólicas. Según la consultora de inteligencia de mercado, Euromonitor, en el cono sur ya hay países que se destacan por su consumo de agua embotellada. Es el caso de Argentina, con un consumo per cápita de 112,3 litros anuales, y Brasil y Colombia, con consumos de 25,3 litros y 15,5 litros anuales, respectivamente.

Coca-Cola se aferra con entusiasmo a América Latina. Y es que no es común que esta región represente para una multinacional una cuarta parte de los volúmenes de venta ni que sea protagonista de las utilidades.

En el Perú, la tendencia de participación de mercado de la compañía en las diferentes categorías es similar que en el resto de la región. “Actualmente nuestros productos, lideran tres de las cinco categorías en las que participamos: gaseosas, agua embotellada y néctares”, dice José Octavio Reyes, de Coca-Cola.

“En bebidas energizantes nos ubicamos en segunda posición y en isotónicos en tercera”. Además, en 1999, tras formar una alianza con su más fuerte rival en el Perú, Corporación Lindley, creador de la marca líder del mercado Inca Kola, Coca-Cola pasó a comercializar un portafolio de 18 marcas y 116 presentaciones en seis diferentes categorías. Hoy, su participación en el mercado peruano en el rubro de bebidas gaseosas alcanza el 64,5%, del cual sus marcas insignia totalizan 48,7% (Coca-Cola 23,4% e Inca Kola 25,3%). Corporación Lindley, su embotellador autorizado en el país, aporta un volumen de 228 millones de cajas al año.

Y aunque estos volúmenes de ventas son inferiores al resto de países de la región, aún queda mucho techo por crecer en términos de consumo. Según la consultora Maximixe, en 2009 a nivel nacional el consumo per cápita fue de 54,3 litros por habitante (el promedio de Latinoamérica es de 70 litros), por lo que el negocio de gaseosas tiene aún gran margen de crecimiento para los subsiguientes años. Además, el sector de bebidas está creciendo en todas las categorías. “El año 2010 se torna prometedor y más dinámico para la industria del agua embotellada en comparación con 2009, debido a la tendencia de adquirir bebidas de bajas calorías, propicias para la buena salud”, dice el reporte de Maximixe.

Este potencial ha empujado a que la empresa maneje un plan de inversiones de US$400 millones para los próximos cinco años en la instalación de nueva infraestructura productiva, que incluye la construcción de tres nuevas plantas de producción en el Callao, Arequipa y Trujillo. A nivel regional, la inversión en dicho período asciende a US$11.000 millones, ya que las condiciones del mercado lo demandan.

“En los próximos tres años 15 millones de personas en la región ingresarán a la clase media y la mayoría de ellos residirán en áreas urbanas. Muchas de estas urbes son equivalentes a las que existen en Estados Unidos”, dice José Octavio Reyes, de Coca-Cola. “Hay ya cincuenta ciudades en América Latina que tienen más de un millón de habitantes.

Con este crecimiento, estamos en posición de capturar las utilidades incrementadas que se generarán”. De esta manera, Coca-Cola se aferra con entusiasmo a América Latina. Y es que no es común que esta región represente para una multinacional una cuarta parte de los volúmenes de venta ni que sea protagonista de las utilidades. La compañía ya se acostumbra a este esquema y se prepara para mantenerse en carrera.