Muchos agentes inmobiliarios afirman que 2012 "fue el año para el sector inmobiliario de lujo".

Actualmente está a la venta junto a Central Park, en la calle Central Park South, un piso con cinco habitaciones, cinco cuartos de baño y dos aseos de cortesía que está situado en la planta 35 y por el cual se piden US$95 millones. La propiedad ofrece vistas al parque, así como a la parte baja de Manhattan y al río Hudson. 

Por algunas propiedades incluso se llega a pedir más de la cifra mágica de los US$100 millones. Es el caso de un ático situado en el Medio Manhattan que salió a la venta en julio de 2012 y que está gestionado por la agencia inmobiliaria de lujo, Prudential Douglas Elliman.

Este ático está situado en la planta 75 de un edificio llamado CitySpire y tiene 743 metros cuadrados. "Las terrazas en tres alturas son las más altas de la ciudad", afirma Raphael De Niro, uno de los agentes que se ocupa de la venta del inmueble.

Esta propiedad fue adquirida por su actual dueño en 1993 por US$4,5 millones. Si el piso se vendiese por US$100 millones el precio se habría multiplicado casi 25 veces en tan sólo 20 años.

"Los precios de las viviendas de lujo han subido como la espuma ya que no los buscan solo los habitan multimillonarios estadounidenses. Todas las fortunas de América Latina aspiran a tener una casa de lujo en la Gran Manzana, ya que eso les da lustre
y enseñan su vivienda cuando hacen fiestas. Los pisos lujosos permiten a los magnates latinomericanos integrarse en la sociedad de Nueva York", explica a Efe la agente inmobiliaria Mary Rattray, de la agencia Bapple.

RUSOS, ASIÁTICOS Y AFRICANOS

Por ejemplo, el mexicano Carlos Slim, que es el hombre más rico del mundo, compró en julio de 2010 una gran casa de arquitectura clásica por US$44 millones en una zona estratégica: en la Quinta Avenida, frente a Central Park y el Museo Metropolitano.

Pero no son solo los millonarios latinoamericanos los que animan el mercado inmobiliario de la ciudad, ya que rusos, asiáticos y africanos han realizado operaciones importantes. 

En el rascacielos One57 (que se hizo famoso cuando una grúa de construcción se partió a 300 metros de altura durante el huracán "Sandy") los dos pisos superiores (dos dúplex de unos 1.000 metros cuadrados cada uno) se han vendido por US$95 millones.

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Los siete pisos inferiores se vendieron a entre US$40 y US$45 millones. Entre los compradores de esas nueve viviendas había varios estadounidenses, pero también dos chinos, un canadiense, un nigeriano y un británico.

Durante el año pasado se han cerrado varias operaciones entre US$50 y US$60 millones, una cantidad que ha vuelto a considerarse "normal" en la ciudad, especialmente en los edificios que rodean Central Park.

Pero la tendencia es similar en zonas menos aburguesadas y más bohemias: en diciembre pasado, la famosa fotógrafa Annie Leibovitz puso en venta por US$33 millones la casa de tres plantas que tiene en el barrio del West Village, conocido por acoger a artistas y actores.

Esa misma vivienda le había costado US$12,85 millones tres años antes al promotor inmobiliario David Edelstein, es decir, el precio del inmueble se duplicó en un período de tres años.

El mismo fenómeno se está produciendo en las transacciones de locales comerciales. Por ejemplo, en la zona de moda de SoHo, donde las marcas 'trendy' instalan sus comercios de lujo, lo que ha llevado los precios de la zona a niveles récord.

En diciembre pasado se vendió un edificio en el número 76 de calle Greene del Soho por US$41,5 millones. Esta cifra es sorprendentemente alta ya que este edificio no llega a las diez plantas y su precio ha subido 47% en cinco años.

El principal motivo de la subida de los precios es que la oferta es limitada en las mejores zonas de Manhattan y la demanda sigue creciendo. Por eso, además de la venta de viviendas de segunda mano se están desarrollando edificios de nueva construcción por toda la isla.

De hecho, zonas de Manhattan que antes estaban muertas como Hell's Kitchen o NoMad (al norte de Madison Square Park) están transformándose acogiendo restaurantes y comercios que ayudarán a impulsar las nuevas construcciones de lujo en marcha en esos puntos, para los que cada vez hay nuevos proyectos de alto nivel.