Lima. Los proyectos mineros Michiquillay y Conga se encuentran ubicados en la Región Cajamarca, la misma que en los últimos años se ha caracterizado por presentar un sentimiento antiminero, aunque la empresa de capitales mexicanos Southern Perú se ha propuesto cambiar eso.

El área de influencia del proyecto Michiquillay, con una inversión prevista de de US$2.500 millones para su construcción, comprende a los distritos La Encañada, los Baños del Inca, Llanacora y Namora.

En tanto el área de influencia del proyecto Conga, que implica una inversión de US$5.000 millones, alcanza los distritos de Huasmín, La Encañada y Sorochuco.

Pese a que algunas zonas tienen la influencia de ambos proyectos, solo se está permitiendo el avance de Michiquillay, hoy en manos de Southern Perú.

“Desde antes de la licitación de Michiquillay el Gobierno trabajó de manera de importante en la aceptación social en las zonas de influencia con el fin de que no ocurran conflictos sociales que paralicen el proyecto”, destacó el ex viceministro de Minas, Rómulo Mucho.

"Para Michiquillay se adelantaron acciones para evitar los conflictos sociales, pero para Conga se hizo casi nada. El Estado tiene la responsabilidad de generar el ambiente social necesario para desarrollar un proyecto minero", dijo José Miguel Morales.

El presidente ejecutivo de Southern Perú, Oscar González Rocha, señaló este sábado que en una o dos semanas recibirán el proyecto minero Michiquillay e inmediatamente empezarán a trabajar con las dos comunidades donde se sitúa para poner en marcha su desarrollo lo antes posible.

Fondo social hace la diferencia. Para este proyecto se creó en el 2008 el Fondo Social Michiquillay, el cual gestiona y administra el dinero del Estado Peruano otorgado por la concesión de la mina.

El fondo está destinado a implementar acciones y proyectos que promueven el desarrollo social, económico, productivo y ambiental de las zonas de influencia.

Justamente para fortalecer dicho objetivo la agencia estatal ProInversión incorporó en el Contrato de Transferencia del Proyecto Yacimientos Cupríferos de Michiquillay que el 50% de la contraprestación que entregará el adjudicatario al Estado irá al Fondo Social Michiquillay.

El proyecto Michiquillay el último 20 de febrero se adjudicó a Southern Copper Corporation luego que esta ofreciera una oferta de transferencia de US$400 millones, de los cuales US$200 millones irán al Fondo Social Michiquillay.

“Este fondo será utilizado para fortalecer la licencia social pero principalmente para cambiar el concepto que tiene la gente por los errores que se cometieron años y décadas atrás”, resaltó el ex viceministro Mucho.

Conga debe estar en el tapete. Para el director de la Sociedad Nacional de Minería Petróleo y Energía (SNMPE), José Miguel Morales, el hecho de que hoy en día no opere el proyecto Conga en un contexto de precios internacionales altos es por el poco trabajo social realizado en el gobierno de Ollanta Humala.

“Para Michiquillay se adelantaron acciones para evitar los conflictos sociales, pero para Conga se hizo casi nada. El Estado tiene la responsabilidad de generar el ambiente social necesario para desarrollar un proyecto minero, pero hubo poca sensibilización”, manifestó.

Sin embargo, hoy en día para reactivar Conga ya no solo se necesita trabajar en la licencia social.

“Para reactivar Conga se debe rediseñar el proyecto y pensar en hacer algo distinto. Conga no se ha puesto en el tapete y no se ha pensado todavía en qué hacer”, remarca.

¿Cajamarca en recesión? Un factor importante que está permitiendo el cambio de sentimiento de la población hacia la minería son los pobres indicadores económicos de la región Cajamarca, subraya el ex viceministro Mucho.

Informó que la región está en recesión desde el 2008 y no solo se ha paralizado la minería sino también el agro. En los últimos 10 años el agro en el Perú avanzó 35%, mientras que la actividad en la región Cajamarca solo 6%.

“Michiquillay representa una oportunidad para que Cajamarca salga del fondo. En el último reporte del INEI la pobreza en Cajamarca representaba el 45% del total, es decir de diez cajamarquinos cinco son pobres. Eso es inamisible”, enfatizó.