Los efectos negativos que el cambio climático ha provocado sobre la Reserva Nacional de Paracas han obligado al gobierno peruano a tomar cartas en el asunto y definir como prioridad la protección de ese paraíso natural sobre el Pacífico, el cual hace parte del circuito turístico que impulsa el presidente Pedro Pablo Kuczynski y al cual se estima que lleguen este año unos 400.000 visitantes.

Carla Guerrero Jiménez, especialista en turismo de ese parque ecológico, alertó sobre los daños que ha causado el cambio climático e indicó que la geografía de la zona se ha transformado debido al aumento del nivel del mar y las tormentas de arena.

"Hay zonas que eran húmedas y ahora están secas. Paracas es un ambiente que te ofrece apreciar la dinámica del cambio climático en sus diferentes aspectos (como) la humedad y la intensidad de la radiación, que se pueden notar y se pueden medir con facilidad", explicó en diálogo con Xinhua.

El ministro de Comercio Exterior y Turismo, Eduardo Ferreyros, resaltó que esta reserva forma parte del circuito turístico que impulsa el gobierno de Kuczynski y por lo tanto se está realizando un esfuerzo ingente entre todas las instituciones involucradas en la protección y la difusión de ese paraíso marino del Pacífico peruano.

"Es un área natural protegida. Cada vez se vienen recibiendo más turistas, el año pasado se recibieron poco más de 300 mil turistas y este año esperamos recibir más de 400 mil. Es un recorrido de 15 kilómetros con 12 intervenciones (miradores)", detalló el ministro durante un recorrido por los puestos de control de la reserva.

Añadió que en ese lugar existe un santuario de restos fósiles de cerca de 50 millones de años, cuyos restos se pueden apreciar desde los miradores establecidos en el parque, los cuales tienen como finalidad atraer a más turistas.

Al respecto, la ministra de Medio Ambiente, Elsa Galarza, apuntó que la prioridad de su despacho es la preservación de la Reserva Nacional de Paracas, la cual tiene más de cuatro décadas de constituida como un área especial donde el Estado peruano interviene para su protección.

"Creo que así vamos a promover el turismo, un turismo más adecuado a la conservación", dijo y precisó que lo que se busca es un equilibrio entre la conservación y la apertura para que el mundo conozca el parque.

Galarza explicó que el gobierno peruano busca proteger la riqueza de sus especies marinas y para ello ha incorporado a la comunidad local y a los pescadores artesanales en las labores de protección de ese paraíso natural.

Lo que hace especial a la Reserva Nacional de Paracas, reconocida como tal hace 42 años, es que allí se fusionan la acción geológica de las corrientes marinas, los seísmos y el viento, destacó la especialista Guerrero.

Ubicado a 259 kilómetros al sur de la ciudad de Lima, el parque ecológico tiene una extensión de 335 mil hectáreas, donde existe una biodiversidad muy amplia de especies marinas y terrestres, algunas con características propias y únicas de esa zona geográfica.

Fue "constituida en 1975, precisamente, por la condición de ser la primera área natural marino-costera protegida en Perú y tiene la fortuna de conservar el ámbito terrestre, que representa el 35 por ciento, y ámbito marino, que representa el 65 por ciento", dijo la experta durante un recorrido por el área.

"Hay una diversidad grande de especies marino-costeras. En realidad tenemos 1.543 especies, divididas entre algas, aves, insectos y diferentes tipos de animales", subrayó la experta, funcionaria del Servicio Nacional de Areas Naturales Protegidas de Perú (Sernap).

Guerrero hizo referencia a la riqueza de la fauna y flora actual, pero también a los restos paleontológicos como el pingüino "Inca Yacu" y otras especies encontradas entre los fósiles atrapados en las rocas marinas y con una antigüedad promedio de entre 40 y 45 millones de años.

"Ningún pingüino, en la actualidad, tiene la misma coloración de plumaje ni el tamaño que tenía el Inca Yacu", explicó sobre este animal que además era mucho más grande que los pingüinos modernos.

Asimismo, destacó la existencia de otra especie única de esta zona marítima, conocida como el gato marino, y aclaró que aunque existen en otras regiones, no tienen la particularidad que tiene la especie peruana.

Según la experta, esta especie se alimenta de diferentes tipos de mariscos y pequeños peces que caza en las zonas cercanas a sus madrigueras, donde se reproducen gracias a la abundancia de comida.

"La Reserva Nacional de Paracas, dentro de su circuito turístico y sus miradores, nos permite en cualquier momento la fortuna de encontrarlos", puntualizó Guerrero.