La coyuntura del mundial de futbol no sólo trajo la gran sorpresa para México al ganarle a la poderosa Alemania, las redes sociales también aprovecharon para vincular este llamado “distractor” con mensajes referentes a una probable privatización del agua en México. “Se privatiza el agua mientras todos ven el futbol”, decían las publicaciones, lo que causó una gran indignación en la población y que se hablara del tema. 

Luego de que el 5 de junio pasado, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, el presidente Enrique Peña Nieto firmó diez decretos de reserva de agua, se especula que este acto pueda abrir la puerta a la privatización de la misma.

“La emisión de los decretos de reserva, no cambia la naturaleza del agua como un bien nacional, como lo establece el artículo 27 de la Constitución y la propia Ley de Aguas Nacionales. Por lo tanto, el agua no se privatiza”, con este mensaje abrió Roberto Ramírez de la Parra, director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). 

Dijo que, de acuerdo a la Ley en su artículo 41, las únicas posibilidades para las cuales se puede emitir un decreto de agua son: Generación de energía eléctrica para servicio público; uso doméstico y público urbano; y garantizar los flujos mínimos para la protección ecológica. En el caso de las recientes modificaciones, aplica para los dos últimos puntos. 

Agregó que el tema no nació en 2018, “desde principios de la administración se creó el Plan Nacional Hídrico donde se establecieron las metas para el tema de reservas de agua”. 

Rodrigo Gutiérrez, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, expresó a través de El País su preocupación: “En sí el decreto no privatiza nada pero sí es un paso más —y grave— hacia la privatización de este recurso”, dijo al periódico español.   

Ramírez de la Parra señaló que las resoluciones promulgadas cambian el estatus de 169,913 millones de metros cúbicos para tema medioambiental y un millón 366,268 metros cúbicos (m3) para el tema público urbano. Para este rubro, donde se especula su comercialización, recordó que el régimen concesional del agua funge desde 1917, no es un tema nuevo y para este caso, es exclusivo para el uso doméstico.   

Sobre la posibilidad de otorgar concesiones de uso de este recurso a compañías de diversos sectores, entre ellos la minería, la fracturación hidráulica (fracking), la industria refresquera o la generación de energía hidroeléctrica, fue tajante, esto no sucederá en esta administración, no se tiene previsto. 

Las normas

El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, emitió un comunicado que establece que, aunque los decretos de liberación de veda y establecimiento de reserva de agua permiten el aprovechamiento del agua disponible después de asegurar el volumen para medio ambiente y consumo humano, este nuevo esquema blinda esa posibilidad, pues el límite de la disponibilidad media anual está definido por los usos de consumo humano y para medio ambiente con base en la Norma Mexicana de caudal ambiental, NMX-AA-159-SCFI-2012, además de que la Conagua está obligada a publicar la disponibilidad de agua de todas las cuencas considerado el caudal ecológico o ambiental.

Sobre cómo se realizó el análisis de reservas potenciales de agua superficial (escurrimientos derivados de las precipitaciones) para su uso, Ramírez de la Parra explicó que se trabajó en tres escenarios de decisión y a través de la comparación de resultados y el ajuste de criterios se identificaron 189 unidades de gestión (cuencas) con características favorables para su decreto como reservas potenciales de agua.

19 tienen factibilidad muy alta, 59 alta y 116 media. Se distribuyen en 31 de las 37 regiones hidrológicas (84% del total) y en la mayoría de los casos con una relación evidente con áreas naturales protegidas. 

Aclaró que el procedimiento correspondiente, inició el 7 de julio de 2016 cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la disponibilidad de agua en todo el país de acuerdo a estudios técnicos justificativos, donde se determinó que había disponibilidad de agua, mismos que fueron publicados en distintas fechas a partir de la fecha antes mencionada. Agregó que para realizar el estudio técnico y poderlo publicar, pasó por los Consejos de Cuenca, la representación social en los temas del agua (tres niveles de gobierno, usuarios y sociedad civil). 

Aseguró que la colaboración y asesoría de la WWF ayudó a determinar qué era lo mejor desde el punto de vista medioambiental para poder hacer estas reservas, que porcentaje se debe conservar para cuidar el medio ambiente de acuerdo a la experiencia internacional.

En todo momento el funcionario sostuvo que se está haciendo exactamente lo contrario a lo que está diciendo. “Con estas reservas lograremos que en estas regiones podamos guardar el agua suficiente para mantener el desarrollo de los ecosistemas y el abastecimiento de las necesidades básicas de las siguientes generaciones, reconociendo a la par y por primera vez, al medio ambiente como un usuario fundamental de nuestras aguas nacionales y principal fabricante del agua”. 

Concluyó diciendo que “estos decretos no afectan los derechos de los actuales poseedores de títulos de concesión, pero agregan a la reserva como un nuevo usuario, el volumen de agua se reserva para el futuro, por lo que no se libera ni se concesiona al mejor postor… La misión de los decretos no cambia la naturaleza del agua como un bien nacional, por lo tanto el agua no se privatiza”. 

Gonzalo Hatch, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, asegura que el decreto en sí no es el problema, sino que en México no hay un método de fiscalización sobre la asignación de concesiones, ahí es donde el futuro del agua puede ser incierto. 

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado para aclarar su postura frente a la discusión sobre los decretos de reserva de agua. 

“A lo largo de 12 años, con diferentes gobiernos, y de la mano de investigadores, autoridades y comunidades, la organización ha trabajado un modelo basado en ciencia para establecer reservas de agua que garanticen agua de calidad para la naturaleza y la gente. Las reservas de agua son un instrumento diseñado para proteger el caudal ecológico de las cuencas y asegurar los beneficios que los ecosistemas nos ofrecen a todos”, se lee en el documento. 

La institución asegura además que las reservas de agua no representan una privatización de recursos ni una negación de los derechos de uso de la misma. “Por el contrario, establecen claramente volúmenes de agua que deberán quedar intactos para la biodiversidad, lo que redundará en beneficio de todos, empezando por las comunidades rurales e indígenas”. 

Según sus estimaciones, la creación de reservas de agua en 295 cuencas de México beneficiará no solo al medio ambiente, sino a 45 millones de mexicanos con una proyección a 50 años.