Chicago. Los cultivos de maíz y soja de Estados Unidos, los mayores del mundo, se encuentran en su peor condición desde la última sequía importante en esa región en 1988, dijo el gobierno el lunes, lo que elevó los precios de los granos y aumentó la perspectiva de una inflación causada por precios de los alimentos.

Los precios del maíz y la soja se dispararon en la Bolsa de Chicago, debido a los pronósticos de que los cultivos no obtendrán alivio por lo menos durante una semana, a pesar de que una ola de calor récord en el este del país desapareció el fin de semana.

El lunes, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) dijo que sus sondeos muestran sólo que el 40% de los cultivos de maíz y soja fueron evaluados en condiciones buenas a excelentes, la calificación más baja en esta etapa de la zafra desde la última sequía severa en 1988.

El maíz -cuyos usos van desde combustible hasta la alimentación del ganado- ha sido duramente golpeado por la sequedad y el calor en su etapa crítica de crecimiento de la polinización, cuando los rendimientos se han establecido en gran medida y los daños por sequía pueden ser irreversibles, según los analistas.

La soja, una base de combustibles y alimentos, madura un poco más tarde que el maíz, pero también ha enfrentado un estrés severo.

El contrato de julio de soja marcó un récord de US$16,65 el bushel el lunes, un alza de casi un 3% en el día, y el maíz para julio subió más de un 5%, a US$7,77 el bushel.

Los precios del maíz han subido un 30% en el último mes a una corta distancia de precio récord del verano pasado de 7,99-3/4 dólares el bushel.

Las implicaciones para la cadena mundial de alimentos por las pérdidas de cultivos de Estados Unidos son enormes. Estados Unidos exporta más de la mitad de todo el maíz enviado al mundo y es un importante proveedor de soja a China, el país con mayor población.

La inflación por el precio de alimentos requiere tiempo para pasar a los consumidores, pero los productos lácteos, carnes y aves -que dependen del maíz por su uso en la alimentación de los animales- por lo general son los primeros en verse afectados.

Una reducción en las cosechas estadounidenses puede disminuir la capacidad de Estados Unidos para suministrar ayuda alimentaria a los países más necesitados en momentos en que los agricultores de América del Sur también han sido afectados por condiciones climáticas similares.

La sequía también puede golpear a los presupuestos de gobiernos locales -ya bajo presión- a través de pagos de ayuda por desastre y perjudicar a las compañías aseguradoras que venden seguros de cosechas.

El Departamento de Agricultura reportará este miércoles sus estimaciones mensuales actualizadas de producción y rendimiento de cultivos.