Sao Paulo. Los precios de las casas en Brasil deberían subir moderadamente durante los próximos dos años, ya que se espera que el gobierno tome medidas para incentivar la demanda, mostró este martes un sondeo de Reuters.

Siete de los 10 analistas consultados por Reuters en Brasil esperan que el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff alivie las restricciones sobre el uso de los fondos de desempleo para adquirir viviendas.

En Brasil los fondos de desempleo son establecidos por los empleadores, que realizan depósitos mensuales. Los trabajadores pueden retirar el dinero cuando se jubilan o ante situaciones especiales como la compra de una casa.

El sondeo mostró que la medida debería impulsar los precios entre un 5% y un 15% el 2013, una revisión al alza en comparación con una encuesta similar realizada en septiembre, cuando los analistas se mostraron divididos acerca del ritmo de las alzas de precios del año próximo.

Durante los últimos tres años, los precios de las casas en Brasil se duplicaron a medida que millones de personas compraban sus primeras viviendas aprovechando la mejora en las condiciones del crédito y sueldos más altos.

Pero últimamente las alzas en los precios de las casas se han desacelerado, a medida que la mayor economía de América Latina lucha por retomar el fuerte crecimiento de la última década.

El abrupto incremento en los precios de las casas redujo el número de viviendas disponibles para la compra mediante los fondos de desempleo conocidos como FGTS, que permiten tasas de interés más bajas. Autoridades discutieron recientemente la posibilidad de elevar el precio tope de 500.000 reales (US$240.000).

"Sería necesario un ajuste para estimular al mercado y para igualar los recursos con la nueva realidad de precios. Pero existe el riesgo de la inflación", dijo Wesley Bernabé, analista de Banco do Brasil SA.

Los cálculos para el nuevo tope oscilaron entre 600.000 y 750.000 reales, un incremento de entre 20% y 50%.

A comienzos de mes, el gobierno rebajó los impuestos sobre las nóminas para las constructoras, como parte de un agresivo esfuerzo para impulsar a la economía.

El sondeo de Reuters mostró que sin una recuperación económica fuerte, los precios no tendrían mucho espacio para mantener un alza.

Para el próximo año, analistas esperan que el crecimiento de la economía se acelere un 3,5% luego de la batería de estímulos del gobierno, pese a la decepcionante expansión de un 0,6% del tercer trimestre.

Pero el sondeo indica que no se espera que la desaceleración resulte en una crisis inmobiliaria como las ocurridas en Estados Unidos y España.

Ninguno de los analistas encuestados prevé un declive en los precios por lo menos hasta finales del 2014. Un desempleo bajo y prácticas de crédito relativamente saludables han apoyado la confianza en la sustentabilidad del mercado de la vivienda de Brasil.